⇢ 10.1 Episodio 10

836 63 3
                                        


┈┈─────────── ❛﹙🩸﹚˚₊ ੭

El estudio de Sara estaba tan desordenado como siempre, pero esta vez el ambiente era aún más caótico. Nari, Jaejun y Hyejeong estaban sentados en el sofá central, mientras Yeonjin, con su actitud siempre altiva, permanecía de pie cerca de la entrada, disfrutando del drama que se respiraba en el aire. Sara, sentada junto a su caballete, los observaba con una mezcla de frustración y furia mal contenida.

—Entonces —empezó Nari, su tono tan afilado como siempre—, el investigador nos confirmó que el caso de Myeong-o ya está siendo procesado. Y, bueno... hay cosas interesantes que se están mencionando.

Sara frunció el ceño y cruzó los brazos. —¿Qué cosas?

—Drogas —respondió Nari con naturalidad, pero con un leve aire acusador.

—¿Drogas? ¿El caso de Myeongo es una investigación por drogas?— Sara se asombró y molestó al mismo tiempo.— ¡Mierda!.— Comenzó a hacer un berrinche  y golpear el sofá en donde estaba sentada.— ¡Sabia que esto iba a pasar! ¡Mierda!

Yeon-Jin observaba todo con desaprobación. Sara se molestó y camino en dirección a Hyejeong.

—¿¡Qué!? —Hyejeong abrió los ojos como platos, poniéndose a la defensiva—. Yo no tengo nada que ver con esto.

—¡Tu fuiste quien llamó a la policía, zorra!replicó Sara, acercándose a ella rápidamente, sus ojos encendidos por la furia y en un movimiento brusco, Sara agarró el cabello de Hyejeong y tiró de él con fuerza.

—¡Mi cabello! ¡Mi cabello! —respondió Hyejeong gritando,intentando quitarse las manos de Sara. — ¡Porque te desquitas conmigo si tú eres la estúpida que se droga!.— gritó Hyejeong, intentando zafarse, mientras Nari la observaba con una sonrisa divertida.

Hyejeong forcejeaba, mientras Jaejun, con una expresión de desinterés que rozaba el fastidio, finalmente habló, pero sin levantarse.

—Oye, se que sufres por la abstinencia, pero tú drogadiccion es tu culpa.—El tono seco y breve de Jaejun fue suficiente para que Sara la soltara, aunque con un bufido de frustración.— Es hora de que recuerdes eso.

Hyejeong se acomodó el cabello rápidamente, mirando a Jaejun como si sus palabras fueran un gesto heroico, ella con una sonrisa tonta, sus ojos brillando con una ilusión renovada.

—¡Carajo!.— Sara se enfureció aún más.

Nari apretó con tanta fuerza su bolsa que los nudillos se le pusieron blancos, su mirada fija en Jaejun mientras la frustración y los celos se acumulaban dentro de ella. Allí estaba él, tan tranquilo, como si no acabara de causar un desastre al defender a Hyejeong frente a todos, dándole una atención que claramente no se merecía. Jaejun lo sabía. Claro que lo sabía. Por eso, cuando sintió la intensidad de la mirada de Nari, dejó escapar una sonrisa ladeada, cargada de esa burla tan característica de él.

—¿Qué? —preguntó, bajando la voz mientras sus ojos se clavaban en los de ella, desafiándola a reaccionar.

Nari no respondió, pero el modo en que su bolsa crujió bajo su agarre fue suficiente respuesta. Jaejun no pudo evitar reir suavemente, disfrutando de la chispa de celos que ardía en ella. Dio un movimiento hacia su derecha, invadiendo su espacio personal con descaro.

Nari lo miró con incredulidad, el aire entre ellos se volvió más denso, más tenso. Justo cuando estaba a punto de replicar, Jaejun la sorprendió. Su mano se deslizó suavemente sobre su muslo, apretándolo con una firmeza posesiva que la dejó sin aliento.

—No te pongas así, Nari -susurró cerca de su oído, su tono una mezcla de burla y dulzura—. Sabes que solo estaba jugando.

Pero no se detuvo ahí. Inclinándose aún más, dejó un beso lento en su cuello, su gesto tan deliberado que fue imposible que Hyejeong, quien estaba observando desde el otro lado del sofá, no lo notara.

𝐓𝐇𝐄 𝐆𝐋𝐎𝐑𝐘Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora