«Te ruego, no me avergüences, cabrón»
En dónde Kim Sunoo y Park Sunghoon tienen una «relacion-no relación». Pero eso no es lo más catastrófico de ambos, quizás uno de ellos diría...
«-Jodidos y todo, ambos nos queremos»
«-Jodido estoy por tí, ¿que d...
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Sunoo mantiene su vista fija en el Río Han, la noche se encuentra tranquila a pesar de haber un ambiente cálido para que las personas puedan pasearse por un lugar tan turístico como ese. Sus zapatillas chocan entre sí, quizás demostrando sus nervios. Y sí, no puede negarlo. Se encuentra nervioso ante lo que será ver a Heeseung nuevamente. Sabe que Lee no le llama la atención como algo más, solo está buscando respuestas en alguien que, evidentemente, las tiene.
Dejando escapar un pesado suspiro, Sunoo se dice a si mismo que serán pocos minutos en los que estará con Heeseung. Sólo necesitará un par de palabras, quizás podría sacarle un poco de información y ya. No tiene planeado llegar a más.
No quiere.
Aunque...
No. Imposible.
¿Qué hora es?
Cuando llegó faltaban cinco para medianoche, ¿acaso Heeseung lo ha dejado plantado? Porque si así fuese el bendito caso, lo escucharía el muy hijo de p...
—¡Sun!
Haciendo que olvide el gran insulto que estaba por soltar, Sunoo voltea hacia la derecha para encontrarse con Heeseung, el cual llega trotando hasta dónde él está. El pelirrojo vestía simple, no había pantalones de jeans holgados, tampoco sus típicas remeras over size, nada. Simplemente disponía de un pantalón deportivo negro junto a un suéter del mismo tono. Tranquilo. Casual. No iba a mentir, el condenado se ve bien con cualquier cosa, pero eso no es el punto en este encuentro un poco improvisado.
Pocos son los segundos que deben pasar para sentir un pequeño beso en su mejilla, sonríe por reflejo y palmea a su lado invitando a Heeseung a tomar lugar. Una vez que este lo hace, un silencio tedioso los invade. No es como si fuese la primera vez que se veían. Pero allí estaban, sin soltar una palabra y eso Sunoo no lo puede soportar.
—¿Qué tal, Heeseung?—debía comenzar él, pues el chico parecía no querer hacerlo—. ¿Alteré tus horas de sueño?
—Pues aquí estoy, normal eh—Heeseung responde—. Y no, tranquilo. No estaba en casa de todas formas.
—Hombre, no paras nunca en tu casa—Sunoo acusa con una leve sonrisa—. ¿Acaso tus padres te ven la cara?
—Mis padres están cansados de verme la cara, Sun—murmura riendo—. Mucho más ahora que debo trabajar con mi papá.
—¿Trabajar?
—Sí, debo trabajar con mi padre en su despacho. Es abogado, tiene su propio bufet y, como estoy de vacaciones quiere que no me la pase dando tantas vueltas por la calle y esté ocupado en cosas que valen la pena, según él—comenta.
—¿Y estás feliz por ello?—la mueca de Heeseung responde a su pregunta—. Bien, eso es un no.
—Es que, no lo sé—el pelirrojo se encoge de hombros, algo dudoso en soltar sus próximas palabras, aún así, toma valentía y lo hace—. Mi padre quiere moldear mi vida, es estricto y yo no le he salido muy derecho que digamos, lo acepto... Tan solo imagínate si sabe que fumo otra cosa que no sean cigarros, suficiente escándalo hizo cuando me vio fumar uno. No quiero ni pensar que me diría si me encuentra cuando estoy con Jay o Sunghoon.