«Te ruego, no me avergüences, cabrón»
En dónde Kim Sunoo y Park Sunghoon tienen una «relacion-no relación». Pero eso no es lo más catastrófico de ambos, quizás uno de ellos diría...
«-Jodidos y todo, ambos nos queremos»
«-Jodido estoy por tí, ¿que d...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Cinco días.
Cinco días exactos son los que han pasado desde aquella noche tan caótica y enfermiza para Sunoo. Cinco días en dónde se desarmó y reconstruyó cientos de veces. Cinco días en dónde su mente cayó en un limbo. Cinco días en dónde su brillo usual se apagó. Cinco días de pesadillas continuas.
Cinco patéticos días. Sólo esos han pasado y para él se sienten como una eternidad.
Sunoo se mira al espejo y no reprime aquella mueca de asco contra si mismo. Verdaderamente no era él, no se conocía en lo absoluto y que mierda se siente saber ello.
-Que ojeras...-murmura.
Aunque bueno, aquello pasa a un segundo plano al notar las marcas en sus mejillas. Sus labios se vuelven una línea recta, contiene el aire por unos segundos y cuando sus dedos logran tocar sus heridas lo suelta con brusquedad. Traza pequeños círculos intentando borrar la una evidencia que lo deja al descubierto. No le gustaba lo que veía. Eso solo demostraba el poco autocontrol que tenía cada vez que un ataque de pánico o nervios lo abordaba.
Sunoo deja de acariciar sus heridas y abre la canilla dejando salir el agua, moja sus manos y con cuidado humedece su rostro. Evitaría en ser brusco y trataría de curar lo que se hizo esa noche. Sólo le toma pocos minutos estar listo para salir del cuarto del baño y dirigirse a la cocina. Seguramente su madre se encuentra ahí haciendo alguna que otra cosa, está seguro que se sorprenderá al verlo despierto tan temprano.
-Sunoo, cariño...-tal y como lo había pensado, su madre no evita sorprenderse-. ¿Qué haces despierto tan temprano?
-Hola mamá-acercándose a ella, deja un casto beso en su cabeza. Pues Sunoo no es alguien bajo y sobrepasa a su madre por varios centímetros-. Sólo desperté y ya. ¿Qué estás haciendo de rico?
-Una tarta, tu preferida. Pero acabo de darme cuenta que me falta la crema, debo ir a comprarla.
Su mente rápidamente le gritó que sería una buena idea que salga y tome un poco de aire. No le haría mal, necesitaba salir un poco y respirar.
-Iré yo-dice.
Minhye lo observa fijamente y dibuja una sonrisa al instante. Era un progreso que Sunoo desease salir. Así que no podía negarse en lo absoluto.
-Bien, entonces te espero aquí.
Sunoo asiente y le regala una sonrisa a su madre. Debía darse prisa. Saliendo en dirección hacia la sala de estar, busca allí su móvil y por primera vez en cinco días lo encenderá. No es algo que le emocione demasiado, después de todo ha sido su idea dejar de lado aquel aparato que lo conecta con todo y todos. No teme en decir que decidió apagarlo porque el miedo le ganó. ¿Qué sucedía si se encontraba con algo que lo rompía un poco más? Es un poco tonto, pues en algún momento deberá afrontarlos a como de lugar.
Pero si es sincero, no quiere ver alguna foto de ellos juntos o lo que sea que esté relacionado a Jungwon y Sunghoon. Porque a este punto los cree capaces de todo, ya no le cabía duda alguna. Incluso esperaba tener mensajes y vaya que no se equivocó con dicha idea, pues cuando apenas su móvil encendió, su casilla comenzó a recibir mensaje tras mensaje. Sunoo leyó el remitente, su sangre hirvió como al mismo tiempo un pinchazo en su pecho le sacó el aire.