«Te ruego, no me avergüences, cabrón»
En dónde Kim Sunoo y Park Sunghoon tienen una «relacion-no relación». Pero eso no es lo más catastrófico de ambos, quizás uno de ellos diría...
«-Jodidos y todo, ambos nos queremos»
«-Jodido estoy por tí, ¿que d...
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Tres años después.
Tres años pasaron para que pueda volver a pisar Seúl. Tres años fueron lo que necesitó para animarse a volver a la ciudad donde creció y también se rompió por completo.
Hoy Kim Sunoo vuelve a Seúl en busca de un nuevo capítulo en su vida. Pero está vez, todo es diferente. Nada es igual y eso le parece perfecto.
Las calles se encuentran casi vacías a pesar de ser una hora transitada, aunque si lo piensa bien, son vacaciones de invierno y muchos ciudadanos prefieren dejar la caótica ciudad para ir a visitar otras provincias.
Él por otra parte, trajo consigo una maleta lo suficientemente grande como para quedarse unos días y probar suerte con algo que vino buscando desde hace tiempo, y finalmente, parece que está por darse.
Sunoo admite sentirse nervioso, es un poco nuevo para él estar en Seúl después de tanto tiempo. Las cosas parecen haber cambiado un poco, pero aún tiene un toque de la ciudad que abandonó tiempo atrás. Y le gusta, le trae pequeños recuerdos de su feliz infancia y caótica adolescencia.
No recuerda mucho de su juventud...
—550...—murmura observando cada enumeración.
Le había dicho que quedaba a tan solo dos cuadras del parque Naksan, así que suponía y estaba en la calle correcta pero se le estaba dificultando...
Olvídenlo, lo encontró.
Sunoo aparcó su coche y pronto se bajó de este para observar el edificio. Se veía bonito, estable y en una buena zona, nada mal. Además se podía tener mascotas, eso era un gran detalle que no quería pasar desapercibido, su pequeña perrita no podía quedarse en Daegu por más que su madre se haya ofrecido a cuidarla. Dejarla sería...
—¿Sunoo?
Por unos cuantos segundos, el chico de cabellos castaños se quedó inmóvil y aquel acto de buscar su celular en la mochila pasó a un segundo lugar cuando diferenció la voz de alguien.
Alguien sumamente conocido.
—¿Kim Sunoo, eres tú?
Nuevamente vuelve a llamarlo, parecía estar acercándose y a juzgar por la sorpresa en su voz, él tampoco podía creer lo que estaba viendo.
Así que Sunoo tomó una profunda respiración y volteó de una vez por todas para encontrarse a...
Lee Heeseung.
—Heeseung...—lo llama sintiendo cientos de emociones queriendo estallar en su cuerpo, pero reprime ellas y decide caminar—. N-no puedo creerlo.
Ambos iban acercándose sin despegar la mirada del otro. Se encontraban tan cambiados e iguales que no podían creer estar viéndose nuevamente luego de tres años.
Una vez que están frente a frente, solo a pocos centímetros, Heeseung suelta una sonrisa que desata la emoción en Sunoo y este, prácticamente, salta para abrazar al chico que dejó con un pequeño «Nos vemos» horas atrás antes de partir.