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Heeseung mueve su pierna izquierda con cierta impaciencia

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Heeseung mueve su pierna izquierda con cierta impaciencia. No. De hecho, se encuentra más que impaciente. No podía soportar estar un segundo más en dicho lugar.

Se sentía incomodo y para nada bien, era como estar pisando lo prohibido, lo que no debes. Después de todo, allí concurren personas conocidas y ugh, que mierda era todo.

—Sunghoon—lo llama.

Sunghoon no respondía.

Tragó con fuerzas. Estaba siendo demasiado para él y ya no cree poder soportarlo por mucho tiempo. Se sentía como un criminal, como si estuviese jodiéndole la vida a alguien y en cierta parte sí lo está haciendo si lo piensa bien.

Pues un rostro bonito, delicado y muy hermoso viene a su mente y el estómago se le retuerce, un amargo sabor se apodera de sus papilas gustativas, siente un peso en su cabeza y sabe que se trata nada más ni nada menos que la miserable culpa.

Ha pasado una semana desde la última vez que vio a Sunoo y desde allí, ambos han comenzado a hablar todos los días. Comenzaban con «buenos días» y los mensajes eran continuos, se contaban lo que sucedía en el momento, en el día a día o quizás si alguno sentía alguna molestia, acudía al otro para poder desahogarse y eso le parecía fantástico.

Heeseung estaba encontrando un lugar seguro en Sunoo y el ver cómo Sunghoon desaprovechaba esa oportunidad le daba cierta cólera; era un idiota a tiempo completo con Kim y aún así, siempre obtenía buenas palabras de Sunoo.

Al parecer Sunoo realmente estaba muy enamorado de Sunghoon...

Duele.

A él le gustaría ocupar ese lugar. Le gustaría ser quién tenga el corazón de Sunoo, haría lo que fuese porque eso sucediese.

—Sunghoon—vuelve a llamarlo y está vez golpea la puerta con cierta exasperación—. Cabrón, ábreme si no quieres que me vaya y te deje caminando.

Silencio.

—Ábreme, Park Sunghoon—le pide—. ¿Quieres quedarte? Hazlo, pero dame las malditas llaves del coche y déjame irme.

Heeseung golpea nuevamente la puerta con cierta fuerzas. Posiblemente reciba un insulto por parte del propietario pero le importa una mierda. Pues él podía mandarlo al demonio de igual forma, no es como si se llevarán del todo bien. Ni siquiera lo hacían.

Nunca lo hicieron, desde la primera vez que lo vio supo que jamás llegarían a tener un buen trato y no se equivocó en lo absoluto cuando cruzaron un par de palabras; aquello le bastó para terminar de reafirmar su teoría.

—¡Mierda, Park!—exclama ya sin una gota de humor.

Cuando creyó que nadie le abriría, una persona se posó en su frente y vaya que su rostro delató cuanto detestaba estar allí, pues una mueca de fastidio nació y Heeseung soltó una risa burlona.

Please, please, please! [Sunsun] finalizada. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora