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La noche es linda, las estrellas hacen del cielo una vista preciosa que no puedes perderte, un retrato que necesitas guardar, quizás por eso Sunoo se encontraba sacando fotos mientras espera a Park Sunghoon

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La noche es linda, las estrellas hacen del cielo una vista preciosa que no puedes perderte, un retrato que necesitas guardar, quizás por eso Sunoo se encontraba sacando fotos mientras espera a Park Sunghoon.

Luego de recibir aquellos mensajes, el día pasó increíblemente rápido y con ello las ansias de Sunoo fueron incrementándose hasta volverlo un poco molesto; sabía de antemano que Sunghoon sería una bola de molestia y enojo, pero eso es algo que no le preocupa demasiado, después de todo...

¡El que debería estar molesto es él!

Lo había puesto en una encrucijada horrible con su madre, la cual apenas había visto una sola vez. Ni siquiera sabe cómo consiguió su número, pero en cierta parte entiende a la señora, ¿que madre no estaría nerviosa ante un hijo como Sunghoon?

La suya se pone como loca cuando él no responde un mensaje cuando está fuera de casa gran parte de la noche. Dice no desconfiar de él, sino de las personas que andan por las calles como unos desgraciados. Y eso hace que también entienda su postura después de todo.

Así que no puede mantener una postur... Oh.

Sunoo, quién mantenía su vista fija en un punto medio del lugar en el que se encuentra, divisa una figura que conoce muy bien, no, de hecho son dos figuras que se acercan a él.

Increíblemente las ganas de golpear al primero que viene caminando con prisa lo abordan, por eso mismo sostiene su mochila con fuerzas e inhala y exhala tres veces antes de cometer una tontería, aunque si pone algunas cartas en la mesa todas dirían «golpealo hasta sacarle toda la estupidez que tiene encima» y él con mucho gusto lo haría.

No deben decírselo más de una vez, entendería a la primera y le es suficiente.

—¿Era necesario venir acompañado?—bien, comenzó mal.

Se había procurado no ser el primero que hable.

—Oh, hola Sunoo. ¿Cómo te encuentras? Yo bien, por suerte. Gracias por la preocupación—esa voz que tanto le gusta pero que también llega a irritarlo, le habla con un sarcasmo notable.

—¿Bien? Madre mía, pareces sacado de un basural, mírate las fachas y tu rostro, ¿que son esas ojeras?—responde—. Y hola Heeseung.

—Hola Sun—algo incómodo, el chico de cabellos rojizos responde.

Era evidente que a Sunoo no le cayó en gracia su presencia, pero si debía decir algo para defenderse; pues Sunghoon no quiso llegar al lugar solo.

«Acompáñame, necesito apoyo moral en esto»

¿Y ahora que haría?

Sí, ya sabe. Irse.

—Sunghoon, yo...

—Ve a sentarte por algún lado, creo que esto tomará tiempo—sin despegar su mirada de un Sunoo más que serio, Sunghoon pronuncia.

—Cabrón, muero de sueño. Quiero dormir un poco y-

Please, please, please! [Sunsun] finalizada. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora