SIENNA
Me tumbé exhausta sobre una superficie caliente. Unos brazos rodearon mi cintura mientras yo besaba el pecho de la persona que estaba debajo de mí. Sus manos se paseaban por mi espalda desnuda con suavidad. Me incorporé posando mis ojos en esos inmensos pozos azules que me observaban con picardía. Mis manos envolvieron su rostro para acercarme a sus labios e introducir mi lengua en su boca. Nos habíamos pasado toda la noche haciéndolo. En la cama, en el suelo, en la ducha, en un sofá tántrico que Alek había mandado colocar en esa habitación única y exclusivamente para nosotros... Y contaba los días para irme de allí.
Tenía un plan. Claro que lo tenía. Pero antes debía quedarme sola. El móvil del hombre que estaba besando mis labios comenzó a sonar. Gruñó y apretó mis caderas com fuerza antes de separarse con frustración. Había descubierto que tenía una pequeña y ligera obsesión conmigo, o al menos con mi cuerpo. Y, dado que era mucho mayor que yo, fuerte y un miembro de la Bratva, no podía arriesgarme a hacer movimientos extraños que pudiera considerar sospechosos. Era una teniente, un soldado, un miembro de la milicia y debía escapar de allí más pronto que tarde. Pero debía pensar antes de actuar. Fui a quitarme de encima suyo para que cogiera el teléfono, pero me sujetó con tanta fuerza que empezó a hacerme daño. Tuve la desgracia de saber que aquello le excitaba, así que me quejaba poco para evitar satisfacerle.
Cogió el móvil y descolgó.
-¿Qué pasa? -comencé a besar su pecho para distraerlo, actuando como una sumisa-. ¿Ahora? Estoy ocupado.
Una voz sonó al otro lado. Me incliné hacia su oreja para absorber el lóbulo y moderlo. Noté la ereccion clavada en mi estómago, y sabía que si se iba, se iría cabreado. No me convenía enfadarlo, pero en cierto modo me divertía fastidiar a la mano derecha del Vor. Soltó un suspiro frustrado mientras clavaba sus dedos en mi espalda, como advertencia.
-Está bien. Me visto y voy.
Tiró el móvil sobre la cama y se metió en el cuarto de baño sin dirigirme la palabra. Mejor, así sería más fácil. Vi el teléfono desbloqueado sobre las sábanas y me metí en los contactos en busca de algo que pudiera darme una pista sobre cómo podía salir de allí. No podía mandar mensajes a nadie pero sí podría conseguir un móvil desechable si quería. Mientras escuchaba el agua de la ducha correr mi mente iba a cien por hora. Instalé una aplicación de modulación de voz en el teléfono, abriéndola sin perder de vista la puerta del baño. Una voz femenina robótica me habló desde el teléfono móvil. "Identificación de voz, por favor" dijo. Bajé el volumen rápidamente, temiendo porque me hubiera escuchado. Me levanté completamente desnuda dirigiéndome al aseo. ¿Y ahora qué hacía?
-Piensa Sienna, piensa... -me dije a mí misma. Entonces, una idea rondó por mi cabeza y elevé la vista a la puerta translúcida-. ¿Señor?
-¿Sí?
Bien, ya había captado su atención. Preparé el dedo encima de la pantalla.
-¿Necesita algo?
Pulsé el botón digital que había en ella para grabar la voz de Novikov en su móvil.
-Que te metas conmigo en la ducha -respondió. Los vellos de mi nuca se erizaron, con miedo y repugnancia. Pero o le obedecía o me mataba-. Ya.
Pulsé de nuevo la pantalla y salió un símbolo verde que indicaba que el reconocimiento de voz estaba completado. Entonces me apresuré a buscar cualquier contacto que pudiera servir. Necesitaba uno con el que Novikov no tuviese mucho acercamiento pero que pudiera resultar me de ayuda. De repente, la sangre se me bajó completamente a los pies, viendo el contacto que estaba viendo: Killian Vólkov.
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SIENNA CARUSO
Roman pour AdolescentsLibro II de la saga "Tentación Italiana". Teniente Sienna Caruso. Hija del mafioso más temido de la Sacra Corona Unitá, cosa que ella no sabe. A su parecer, solo es la hija del multimillonario más poderoso de Italia. Decidió cumplir su sueño: formar...
