SIENNA
Me había quedado dormida poco después de mantener una conversación de lo más entretenida con Killian y de dejar a Alek inconsciente. Empezaba a pensar que, como no reaccionaba, lo había matado. Tampoco tendría ningún tipo de remordimiento por ello, después de todo él me había secuestrado y violado. El ruido de un teléfono móvil me despertó, poniéndome alerta. No era el que había solicitado para ponerme en contacto con la central, sino el de Alek. En la pantalla aparecía el nombre de una mujer: Natasha.
Me llevé el teléfono a la oreja, pero la mujer que habia al otro lado no me dio tiempo a hablar. Fue ella sola la que me dio una información tan suculenta que ni la vi venir.
-¿Alek? -preguntó con un marcado acento ruso-. ¿Cuándo vienes? Necesito ayuda, no puedo encargarme de todos yo sola mientras tú estás en ese estúpido club que te has montado. Es tu hija de la cuido, ¿sabes?
¿Hija? ¡Hija! Novikov tenía el mejor punto débil que podía pedir. El destino me regaló una oportunidad, un as bajo la manga. Era una carta que tenía que jugar muy bien y que iba a guardar con ansias de ser jugada. Pero no podía precipitarme. Al coronel le iba a encantar dicha información y así, quizá y solo quizá, dejaría de mirarme como lo peor que podría haber llegado a su central. Me quedé mirando el cuerpo de Novikov, aún inconsciente sobre la moqueta. Las manchas de sangre y vino eran notables y no podían distinguirse una de otra, pero me llenaba de orgullo y satisfacción el desastre tan maravilloso que había montado.
-Hola, señorita -respondí al fin-. El señor Novikov no está disponible en este momento. ¿Quiere que le deje algún recado?
La chica se quedó en silencio unos segundos antes de hablar.
-¿Quien es usted?
-Una de las asistentes del señor Novikov -respondí, algo airosa. Debía ser creíble para que no me pillara-. ¿Y usted?
-Dile que le llamaré en otro momento, que se pase por mi casa para... -Se quedó callada antes de responder. No era tan tonta como pensaba, pero aún asi ya me había dado la información que quería-. Bueno, dile que me llame. Por favor.
Colgué, fijando mi vista en el hombre que estaba inconsciente. Me puse a dar vueltas por la habitación, sosteniendo su teléfono móvil. Y se me ocurrió una manera muy especial de vengarme un poco más de mi secuestrador. Me metí el teléfono en el bolsillo de la chaqueta, rebusqué armas por todos lados y me fui de allí, no sin antes atar al ruso con todo tipo de prendas del armario. Me gustaría ver la cara que pondría cuando se viera por el espejo, amordazado y atado de pies y manos con lencería cara, negra y con brillantes.
Iba a tener un problema con los gorilas que custodiaban la puerta, y, desgraciadamente, no había ninguna ventana por la que pudiera escapar. Como si me hubieran leído la mente, llamaron a la puerta, hablando en su idioma. Me fui directa al baño, me revolví el pelo, me emborroné el pintalabios y cogí una de las sábanas para envolverla en mi cuerpo. Una vez lista, salí y abrí, dejando la puerta entornada para que no pudieran ver más allá de mí. Sonreí de forma inocente.
-¿Ocurre algo? -preguntó uno de ellos, mirandome con desconfianza-. ¿Dónde está el señor Novikov?
Chasqueé la lengua, desviando los ojos al interior de la habitación y luego de nuevo hacia ellos. El que acababa de hablar se irguió, poniendo una mano en la madera para intentar abrir, pero se lo impedí, haciendo fuerza con el pie al otro lado. El hombre, que medía por lo menos uno noventa de alto, se agachó ligeramente, para poder dirigirse a mí.
-Abra la puerta, señorita, queremos ver al señor Novikov -habló de nuevo el vigilante de seguridad. Puse los ojos en blanco ante su insistencia.
-Está bien -accedí, sin una pizca de miedo-. ¿Puedo cambiarme de ropa, al menos?
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SIENNA CARUSO
Novela JuvenilLibro II de la saga "Tentación Italiana". Teniente Sienna Caruso. Hija del mafioso más temido de la Sacra Corona Unitá, cosa que ella no sabe. A su parecer, solo es la hija del multimillonario más poderoso de Italia. Decidió cumplir su sueño: formar...
