KILLIAN
Nunca, jamás, me había puesto tan nervioso como para tener un tic en la pierna. Mi pie se movía de arriba a abajo, de forma repetida y rápida como si tuviera vida propia. Estábamos todos, a excepción del coronel, en la sala de reuniones. Jugaba con los dedos de mis manos mientras miraba de reojo a la mujer que se había empeñado en sentarse a mi lado. A juzgar por la sonrisa de medio lado que adornaba su semblante desde que habíamos entrado en la sala de reuniones, supe que tramaba algo y pude llegar a apreciar unas brillo divertido reflejado en sus iris azules. Una mueca divertida se hizo paso entre mis labios al imaginar todas y cada una de las posibilidades en las que podría estrangular a la rubia con mis propias manos. Eso sí sería un espectáculo digno de ver.
Hice crujir mi cuello, recordando la primera vez que quise matar a alguien, dejando escapar su aliento por la boca mientras yo lo dejaba sin aire aplastando su tráquea. Alek.
Joder, por poco lo mato. Recordaba perfectamente aquel día. Mi padre y él se encontraban en otra de sus muchas reuniones de socios, amigos, o lo que coño fuera. Sinceramente, me importaban una mierda. Cuando llegué a la mansión después de haber salido a un paseo de dos horas con mi perro, me dirigí directamente a la habitación que me habian asignado. La más alejada de cualquier lugar donde se realizarán... bueno, las actividades que solían frecuentar Alek y mi padre. Esa noche había mucha mas gente de la que esperaba, pero, como cualquier otra, pasé de largo con la única intencion de ir a darme una ducha, cenar y meterme en la cama. La parte buena era que nunca me habían involucrado en ese tipo de reuniones. Según la mano derecha de mi padre, un crío de veintidós años no podía ser capaz de entender lo que hacían, los negocios que trataban y los lugares que frecuentaban.
Por desgracia, la otra parte fue que esa noche me pillaron humeando en, como ellos lo llamaban, su territorio. Mentir a mi padre era algo que, con el tiempo, había aprendido a no hacer. Las consecuencias, en caso de que se enterase, podían ser, a lo sumo, mortales. Se consideraba traición en todo ese mundo, o te desterraban o te mataban. Y ellos solían decatarse siempre por la segunda opción. Nadie salía vivo de esa casa si pretendía engañar a mi padre. Para su mala suerte, lo odiaba con toda mi alma, asi que ni siquiera me inmutaba a la hora de engañarle o decirle cualquier mentira para que me dejase en paz. Lo malo era que, si me atrevía a mentirle en las circunstancias en las que me encontraba, terminaría matando a mi madre de un balazo en la cabeza.
-Vólkov.
Parpadeé un par de veces antes de dirigirme a la persona que me había llamado. El comandante tenía a su lado al general de Estados Unidos y, por sorpresa, el de la central de Italia. Vino con motivo urgente por la desaparición de la teniente Caruso.
-¿Sí, señor?
-Usted, y sus dos... compañeros -espetó dirigiéndose a Jade y Artem-, os quedareis aquí en la central.
Me levanté hecho una furia de mi asiento, notando unas uñas envolverse alrededor de mi antebrazo. Las venas me explotarían en cualquier momento de la rabia que empezaba a recorrer mi cuerpo.
-No pienso quedarme aquí parado esperando a que rescateis a la mujer por la que llevo días sin dormir.
Hasta a mí me sorprendió la frase que había soltado, pero no pensaba echarme atrás. No cuando era la verdad. Escuché un grito ahogado por parte de la teniente Wood, la cual también tenía unas ojeras prominentes y un notable dolor de cabeza que la hacían frotarse la frente cada diez segundos. El comandante chasqueó la lengua, negando con la cabeza mientras dejaba asomar una sonrisa ladeada.
-Su declaración me conmueve -dijo, mirándome con burla y a la vez con ferocidad. Nunca le había caído bien, y ambos lo sabíamos-, pero me temo que usted es el primer sospechoso y va a tener que quedarse con la teniente Cooper y el capitán Ivanov hasta que estemos de vuelta.
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SIENNA CARUSO
Novela JuvenilLibro II de la saga "Tentación Italiana". Teniente Sienna Caruso. Hija del mafioso más temido de la Sacra Corona Unitá, cosa que ella no sabe. A su parecer, solo es la hija del multimillonario más poderoso de Italia. Decidió cumplir su sueño: formar...
