Narra Kim.
Y se fué, dejándome allí sola, le había dicho todo y en realidad no le había dicho nada. Me había dejado a la deriva sin la única vía de escape que podía sacarme de allí. Y esa vía era él. Y no estaba. Había dejado su aroma por toda la entrada de la casa, en el sofá, en la cama, en cada centímetro de la almohada y se iba, se iba de su propia casa dejándome allí con todas sus pertenencias.
Comencé a llorar de rodillas en el suelo cubriendo mi cara con mis manos. Sabía que todo aquello era culpa de Simon, pero por otro lado me parecía un poco ridículo que por una simple amenaza el se alejara.. o tal vez tenía razón y nunca me quiso como yo lo quería a él. Lancé todos los cojines que había a mi paso al aire y tiré varios jarrones haciendo el cristal añicos al impactar con el suelo mientras mis lágrimas seguían empapando mi cara y corriendo mi rímel, sí, el poco que me quedaba ya.
Me iba a reventar la cabeza cuando siquiera fui consciente de que había dejado la casa hecha una pena y caí rendida al suelo de moqueta enmedio del salón, todo era demasiado bonito y yo era demasiado inocente. Él nunca debió entrometerse en mi vida y yo nunca tuve que creer en sus falsas promesas.
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A la mañana siguiente no podía apenas hablar. Recuerdo que me incorporé apoyándome en la pared y me quedé observando a un punto x. En realidad ese hombre me había hecho demasiado daño, más del que parecía. Al fin y me levanté e inconscientemente subí peldaño a peldaño las escaleras hasta llegar a su habitación, a la que habíamos compartido cuando él me sacaba de los peores apuros. Abrí la puerta y me abofeteó su perfume. Abrí después un cajón y cogí una de sus camisetas negras, me la acerqué a la cara y efectivamente mantenían su esencia bien plasmada en ella. Aspiré levemente su olor y volvieron a caer lágrimas de mis ojos rojos e inchados. Desde ese momento supe que jamás volvería a verlo, que una vez más, su promesa nunca se cumpliría. Apreté la camiseta entre mis manos y la arrojé contra la cama mientras mis manos temblaban. Yo misma me hacía creer que él no me importaba, que el tiempo pasaría y todo acabaría, lo olvidaría y el recuerdo se guardaría en el fondo del cajón hasta acumular polvo, y que equivocada estaba.
Yo misma me dí cuenta de que estaba completamente sola. No pensaba volver con mi tío, y él ya no formaba parte de mi vida. No me quedaba otro recurso, es más, no tenía ninguno.
Dos horas después aproximadamente, cuando me había quedado dormida otra vez sobre su cama con su camiseta entre mis manos llamaron a la puerta despertándome. Ignoré la constante llamada hasta que se escuchó un fuerte estruendo, y efectivamente eran cristales. Me incorporé sobresaltada y me temí lo peor, empujaron la puerta de la habitación y me topé con una cara familiar. Max. Un guardaespaldas de mi tío.
-Señorita, tiene que acompañarme.
Esbozó y reí irónicamente.
-Largáos. ¿Pretendéis que vuelva con mi tío? Os equivocáis, juro que como me toquéis llamo a la policía.- Cogí con mi mano sobrante el móvil de encima de la mesita mientras me ponía en pie con las pocas fuerzas que me quedaban.
-Señorita por favor, sólo queremos lo mejor para usted, su tío quiere hablar sobre todo lo ocurrido...- Le interrumpí.
-¡Pues que venga el aquí!- Apreté el móvil entre mi mano alzando la voz y escuché una risa socarrona entrando a la habitación.
-Pequeña Kimmy.- Sonrió bajo su barba blanca y casi le escupo en la cara.
-Que le dijiste a Harry, ¡dímelo joder!
-Te dije que no sentía nada por ti nena.- "Nena."- Esta vez no fue mi culpa, él se presentó en mi casa diciendo que se iría y que yo fuera a recogerte.
-Dijo que volvería.- Esbocé con los ojos aguados. Y es que ya no sabía que pensar. Me dolía demasiado la cabeza.
-Sí, eso dicen todos. Kim..- Se acercó a mí y yo sólo retrocedí topándome con la pared.- ¿Crees que merece la pena estar aquí llorando por un tipo que siquiera te merece? Si de verdad te hubiera querido se hubiera enfrentado a todo y a todos para tenerte, y simplemente se largó como un cobarde.
Tenía razón.
-Yo no soy la amenaza Kim.- Me tendió la mano, yo la miré y nuevamente mis ojos chocaron con los suyos.- Confía en mí, ven conmigo, y prometo que no volverán a dañarte nunca.
Su mirada... Su mirada era lo único que me quedaba. Su protección, sólo necesitaba a alguien en el que poder cobijarme hasta tener el valor suficiente para irme sola y rehacer mi vida. Posé mi mano temblorosa sobre la suya y en ese mismo instante me abrazó y contuve las lágrimas.
-Ahora vayamos a casa, a tu casa.
Susurró y me guió de la mano, miré por última vez la camiseta de Harry sobre la cama y me negué a cogerla. Era un cabrón y tenía que olvidarlo. Todo eso era un velo de mentiras que tendría que superar algún día, y en el momento en el que pisé la acera de la calle me di cuenta de que ahí empezaba mi difícil labor.
"Con el demonio adecuado, cualquier infierno es perfecto; pero el mío no era especialmente eso.- K"
FIN.
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beautiful mistake. » h.s
Fanfiction-Quiero escuchar mi nombre en tus gemidos, nena. +Joder, te odio. Te odio y te amo maldita sea.
