Narra Kim.
Y llegaron las nueve, el sol ya había caído, y se podía ver a la luna reinando el cielo azul marino.
No estaba segura de lo que iba a hacer, no estaba segura si salir de esa casa sería lo correcto o lo beneficioso para mí; Como siempre, me encontraba sola.
A veces no debes preguntarle al corazón por muy acelerado que vaya, a veces tienes que guiarte por tu subconsciente aunque este último también te diga que no, ya sólo quedaba guiarme por mi salud, por el bien de mi salud... Aunque tampoco sabía si me iba a beneficiar en ese caso.
Un cláxon hizo que saliera de mis pensamientos, e hizo que yo junto con mi vestido negro ajustado a las caderas salieran por aquella puerta, cosa que no debí hacer desde un principio. Encontré al alto ruloso apoyado en el Audi negro y en cuánto me vio salir por aquella dichosa puerta su mirada viajó por todo mi cuerpo.
-Preciosa.- Esbozó mordiendo su labio inferior y sonriendo lobunamente, a veces llegaba a pensar que sólo sabía sonreír así. Yo sólo mantuve ese silencio, abrió la puerta de su coche por la que yo entré y me abroché el cinturón de seguridad.
-¿Preparada?- Arrancó su coche.
-No sé dónde vamos, ¿Cómo quieres que esté preparada?- Miré por la ventanilla deseando con todas mis fuerzas regresar bajo las sábanas de mi cama. El rió sonoramente y posó su gran mano en mi muslo.
-Lo verás ahora nena, no comas ansias.- Tragué saliva apretando mis ojos mientras mi subconsciente me repetía que me mantuviera tranquila, aunque aquella noche sería muy muy difícil.
El viaje transcurrió muy lentamente, se hizo muy incómodo, ya que la presencia de su gran mano en mi muslo me inquietaba y lo peor es que no me atrevía a decirle que la apartara de ahí.
Narra Harry.
En el almacén todo estaba preparado, todo estaba perfecto allí.
-Vamos, baja.- Le ordené secamente, se veía realmente provocativa con ese vestido negro, sus caderas se remarcaban mucho y sus pechos querían salir... Esa noche la llevaría muy clara con todos. Obedeció a mi orden bajando del coche y se sostuvo sobre sus tacones.
Entramos al almacén cruzando la carretera. Sólo al poner un pie en aquella casucha,todos guardaron silencio y las peleas cesaron escuchándose así algunos; ¡Harry! ¡Harry ha llegado!
-¡Hey Harold!- Brad se aproximó a mí para seguidamente ofrecerme su mano, acción que rechacé y al momento fijó su mirada en Kim navegando sus sucios ojos por su cuerpo, iba a tocarla, Brad iba a ponerle una mano a Kim cosa que impedí agarrando fuerte su muñeca y negando.
-Viene conmigo.- Esbocé.- No quiero verte cerca de ella, ¿Entendiste idiota?- Él sólo se limitó a asentir, lo solté bruscamente y se largó como un perro apaleado.-Y en cuanto a ti.- Fijé mi mirada en Kim que estaba realmente asustada.- No quiero verte cerca de ninguno de estos perros, es más, si yo te dejo en un sitio, no te debes mover de ese mismo sitio o lo pagarás caro.- Levanté su rostro fuerte.- ¿Entendiste?
-Me haces daño, ya, para Harry, ¡Para!- Apreté mas mi mano y mi mandíbula.- V-vale, vale...Suéltame, por favor...-Suplicó mientras una lágrima corría por su mejilla y soltaba varios gemidos, entonces la solté.
-Era sólo una advertencia.- Agarré su muñeca, ahora venía lo mejor...
Nos acercamos a una vieja mesa donde se encontraban las bebidas alcohólicas que pedí, si te fijabas bien, en los rincones de aquella casucha se podían encontrar a cabrones abusando de otras chicas o simplemente a parejas a punto de ir a la cama, si es que se les podía llamar parejas...
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beautiful mistake. » h.s
Fanfiction-Quiero escuchar mi nombre en tus gemidos, nena. +Joder, te odio. Te odio y te amo maldita sea.
