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Savannah se acercó a la camioneta de su novio, aún algo tensa pero más tranquila al saber que habían resuelto todo entre ellos. Le sonrió al castaño que la tenía tomada de la mano, y justo cuando iba a abrir la puerta, esta se abrió sola, haciéndolos retroceder del susto.
Sus amigos y su hermana salieron de la camioneta con expresiones difíciles de descifrar. Antes de que pudiera reaccionar, fue rodeada por todos en un abrazo apretado.
—No es que me queje, pero si quieren seguir dándome amor, déjenme respirar —dijo con una sonrisa, intentando recuperar el aire.
—¿Estás bien? ¿Qué pasó? —preguntó Kie, su preocupación evidente.
Antes de que Savvy pudiera responder, observó los ojos levemente enrojecidos de su amiga, tomó su rostro entre sus manos y le acarició las mejillas con ternura, mientras la miraba con una profunda preocupación.
—No, ¿A ti qué te pasó? ¿Estuviste llorando? —dijo, mirando al resto del grupo que trataba de evitar su mirada debido a que estaban en las mismas condiciones que la morena—. Chicos, ¿qué ocurrió? ¿Por qué lloraban? —se acercó a todos, abrazando a Kie mientras acariciaba suavemente el rostro de sus amigos, buscando brindarles un pequeño alivio mientras esperaba respuestas.
Todos intercambiaron miradas, pero fue su hermana la que tomó la palabra.
—Es que… — agarró su celular qué estaba en su bolsillo y le enseñó la pantalla de inicio unos breves segundos antes de apagarlo. — Me salió un video triste en Internet sobre perritos, y gente que le hacía regalos a otros con cosas de sus perritos que fallecieron. — hablo tan rápido que apenas los demás pudieron entenderla.
Savvy apenas si vio el celular de su hermana porque se lo mostró en un parpadeo y la cantidad de brillo de la pantalla la cegó.
— Ay, eso es…horrible. Entiendo porque están así — dijo con inocencia creyendo la mentira de su hermana — ¿Quieren un abrazo? — extendió sus brazos queriendo brindarles un consuelo.
Los cuatro asintieron al mismo tiempo como niños pequeños y se refugiaron en el cálido abrazo de la castaña, cada uno con distintos sentimientos hacia la chica.
John B carraspeo rompiendo el momento, recibiendo cuatro miradas asesinas sin que Savannah lo note.
—Chicos… ¿Podemos irnos ya? — se atrevió a preguntar tragando saliva nervioso.
—Lo siento, mi amor. Si, hay que irnos — les sonrió Savvy al grupo separándose y recibiendo miradas confundidas de todos.
— ¿Mi amor?¿Ustedes se arreglaron?¿Lo perdonaste? — pregunto Kiara incrédula
La ojiverde miro a su novio nerviosa para respirar profundo y calmarse antes de hablar, sabiendo que tenía que enfrentar a sus amigos.
— John, enciende la camioneta, nosotros ya vamos — le ordenó y él se alejó deseando escapar de esas miradas de odio — Chicos…— Sav les sonrió intentando calmar la tensión del grupo