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Savannah iba en el auto con su padre a buscar a su novio cuando le entró una llamada. Miró la pantalla donde brillaba el nombre de su mejor amiga.
- ¿Quién es? -preguntó el mayor, echándole una rápida mirada de reojo mientras mantenía una mano firme en el volante.
- Es... es Kiara -respondió Savannah, sintiendo un nudo formarse en su estómago.
- Ponla en altavoz -dijo su padre, con un tono que no admitía discusión.
- Kie -dijo Savannah, tratando de mantener la voz calmada mientras su dedo tembloroso activaba el altavoz.
- Savvy, ¿dónde estás? -La voz de Kiara sonaba urgente, casi desesperada.
- Estoy yendo a la comisaría a buscar a John B. ¿Ocurre algo? -respondió Savannah, tratando de mantener la compostura frente a su padre.
- Necesito decirte algo importante -insistió Kiara, su tono lleno de preocupación.
- Estoy por llegar, hablamos luego -dijo Savannah, sintiendo la tensión en el aire por la forma en la que la miraba el mayor
- No, Savvy, es impor... - antes de que completará la oración la ojiverde cortó la llamada.
Cuando llegaron a la comisaría ella fue a ver a su novio mientras su padre hablaba con la sheriff. El padre de Savannah pagó la fianza del chico, y ambos salieron del lugar con pasos apresurados.
- Intenta no meterte en problemas. Si rompes la fianza y pierdo el dinero, iré por ti -dijo el padre de Savannah, su voz firme pero con cierta comprensión.
Miraba a John B viéndose de alguna forma reflejado en el chico. Él solía meterse en muchos problemas cuando era joven, sobre todo por las drogas, peleas y visitas a la prisión. La madre de Savvy fue quien lo sacó de todo eso, lo defendió, protegió y así nació el amor entre ambos.
- Sí, gracias, señor R -respondió John B, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos, consciente de la fragilidad de su situación.
- Vámonos, Savannah -dijo su padre, dando una palmada ligera en el hombro de John B antes de dirigirse hacia el auto.
- Un segundo, papá -pidió Savannah, girándose hacia su novio.
- Gracias por ayudarme, preciosa -murmuró John B, acercándose a ella, su tono suave y casi sincero.
Ella sonrió y lo rodeó con los brazos del cuello mientras él apoyaba sus manos en su cintura.
- Siempre te ayudaré, te amo JB -dijo la ojiverde, sus ojos brillando con una mezcla de amor y desesperación.
El chico sonrió con incomodidad y la besó para no responder.
A lo lejos, una morena observaba la escena furiosa, con sus ojos oscuros llenos de determinación. Se acercó con grandes zancadas, su voz cortando el aire cuando gritó el nombre de su amiga.