La planeación para el cumpleaños de su mamá siempre le había parecido tan exagerada, no solo su padre tenía un equipo especializado en celebraciones para ellos, era foco de la mayoría de canales de entretenimiento, revistas de chismes, y por supuesto, su presuntuosa gran familia de parte de su madre que era demasiado competitiva.
No sabía cuantas veces había sido comparado con su primo millonario que ya tenía tres hijos y uno en camino con su edad, y Seungcheol era un simple idol, inútil para dirigir Atelier según la familia porque era incapaz de encontrar esposa.
Estaba seguro de que toda la familia caería en coma de tan solo saber donde sus ojos estaban ocupados.
Era gracioso que se planeaba todo en secreto, una fiesta sorpresa para ella, llena de invitados y cámaras por todos lados, esa era la tradición pero estaba seguro de que su madre estaba detrás de todo eso. Cada año ella actuaba sorprendida, y todo el mundo se lo celebraba.
Eran gigantes cajas de regalos que probablemente se reciclaban porque esas dos manos no eran lo suficiente para abrir tantos, y tener que agradecer por regalos que nunca aprecio era lo habitual.
En su corta edad Seungcheol no lo entendía pero amaba los días en que su madre cumplía años, quizás por la cantidad exagerada de pastel que podía comer sin regaños o porque se sentía como si sus padres realmente se querían. Al crecer se dio cuenta de que todo se trataba de prepararlo para el público.
Sin embargo los cumpleaños de Seungcheol eran bastante exclusivos desde que fue capaz de hacerlos por si mismo, amaba la intimidad de pasarla con sus amigos, un viaje al otro lado del mundo, acampar entre medio del bosque luego de armar una parrillada, esquiar o simplemente acabar completamente borracho en el suelo de su hogar con sus mejores amigos y Kkuma.
Con el tiempo se hizo más lejano a la planificación del cumpleaños de su madre, iba a las reuniones tontas que hacía su padre solo por asistir y hacer que su padre se sienta bien porque estaba participando en algo familiar, y estando allí solo veía su celular.
Ahora veía su celular sonriendo porque Jeonghan le había mandado una foto con el maquillaje terminado, y como siempre se veía tan bonito aunque no se lo dijo, solo se quedó mirándola recordando lo que habían hablado.
Los mensajes era constante entre ellos, lo que en algún momento preocupó a Seungcheol no volvería a pasar, Jeonghan le había hecho una pinky promise y lo hizo de verdad incluso le enseñó su otra mano abierta para demostrarle que no estaba cruzando otros dedos.
Viendo su bonito rostro se preguntaba cómo aquel celebraba su cumpleaños, si tenía alguna tradición, si hacía algo con su familia, Seungcheol quería saberlo y desearlo le hizo maldecir entre sus dientes.
Jeonghan era tan lindo, esa actitud tan pícara le gustaba y la parte tímida de él era aun más linda que todo lo demás. La vulnerabilidad en su expresión era lo que más disfrutaba cuando estaba con Jeonghan, tener que cuidar a Jeonghan había cambiado algo en Seungcheol.
No necesitaba más para entender que Jeonghan tenía miedo, tampoco para entender que Jeonghan estaba sintiendo algo por él. La forma en que pensaba sobre Jeonghan, lo que ahora veía a través de sus ojos, estaba en un constante cambio mientras más le conocía, y tal como un espiral dando vueltas no había fin.
— ¿Seungcheol? — La voz que repetidamente había mencionado su nombre ahora se encontraba chasqueando sus dedos para llamar su atención.
Los ojos se encontraban sobre él, y lo entendió cuando analizó el lugar, todos esperando su aprobación, incluso su padre que había destapado una botella de soju.
'Ven a buscarme' El mensaje que tanto había esperado llegó en el momento exacto.
— Me parece perfecto. — Fue lo único que tuvo que decir para que todo el mundo lo volviera a ignorar. No había prestado atención en lo absoluto, no tenía ni idea a que llamó perfecto pero era su momento para escapar.
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Big Reputation | Jeongcheol
FanfictionYoon Jeonghan frente a sus ojos, Choi Seungcheol perdió.
