Trigger warning (TW): SA
Los delicados pétalos rosados decoraban el largo cabello de su pequeño hijo que dormía sobre la manta del picnic que tanto habían planeado. La canasta que se encontraba llena de deliciosos snacks había sido lo suficiente para que el sueño alcanzara los ojitos de su pequeño de solo tres años.
Le acariciaba los redondos cachetes con un solo dedo, y a pesar de que podía sentir su suave piel no se creía que después de tanto tiempo esperando fue capaz de traer a alguien al mundo. Finalmente era una buena esposa pero ahora estaba preocupada porque no sabía si ser buena madre sería igual de complicado.
Suspiraba frustrada porque era incapaz de decirle que no a los adorables ojos de su hijo que parecía manipularla con tan solo darle esa mirada de cachorrito perdido cuando quería algo. Sin embargo prefería la forma de su pequeño que la manera retorcida que su esposo tenía para exigirle.
La pequeña edad de Jeonghan pasó en un abrir y cerrar de ojos mientras intentaba cargar con la responsabilidad de ser una esposa correcta, una que no se queja de los comportamientos de su esposo, ni siquiera de los golpes que cada vez se volvían más regulares. Debía quedarse callada porque Jeonghan seguía siendo un bebé antes sus ojos y cuando le hacía preguntas acerca de su padre buscaba cualquier excusa para no asustar a su bebé.
Era imposible no asustar a Jeonghan a sus seis años. Los pocos años de su vida fue testigo de su padre perdiendo la cabeza cuando el negocio de la familia quedó por completo en quiebra por un error que había cometido, tuvieron que abandonar el hogar que tanto adoraban y el pequeño espacio en el que vivían permitían a Jeonghan observar todo lo que su padre hacía.
Aunque se intentaba concentrar en los ojos de su mamá mientras ella le tapaba los oídos, Jeonghan temblaba por lo pocos muebles siendo tirados al suelo con rabia. La juventud de su mamá desaparecía pero seguían siendo los mismos ojos que solo deseaban tranquilizarle.
En las calles de Corea, Jeonghan caminaba sosteniendo una de las correas de su mochila, feliz porque estaba fuera de casa, la escuela se había vuelto su manera de olvidarse del estuche donde vivía y caminar agarrado de la mano de su mamá le hacía feliz. Fuera de casa, su mamá lucía más linda porque era muy difícil verla en la luz del sol cuando se encontraban en casa.
Además los pétalos rosados decoraban todo el lugar, y su mamá amaba la primavera.
La escuela se volvió su lugar de diversión porque tenía la suerte de siempre ganar los juegos que proponía para obtener cualquier cosa. Su mamá intentaba hacer lo mejor que podía con la merienda de Jeonghan pero era siempre el mismo arroz y el jamón enlatado solo que con diferentes formas. Jeonghan veía a los otros niños, y no podía evitar sentirse celoso.
Su manera de controlar sus emociones fue a través de competir por las cosas de los otros niños. Era bastante popular porque era difícil ganarle pero ese pequeño momento de fama de inmediato desapareció porque esa fue la misma razón por la que su padre escuchaba la queja de diferentes padres.
Su padre en silencio mantenía su cuerpo en reverencia escuchando las quejas mientras que el pequeño Jeonghan miraba hacia su mochila que se encontraba tirada en el suelo con las pertenencias de los otros niños. Le parecía injusto tener que devolverlas cuando las había ganado pero la mano dura de su padre controlaba su cuerpo.
Ese día Jeonghan fue arrastrado por todo el barrio, había perdido un zapato de lo mucho que había pataleado aquel día, su padre sostenía su largo cabello con tanta fuerza que no podía dejar de llorar mientras las personas le veían. Jeonghan sabía que su padre era temperamental por todas las veces que peleaba con su mamá pero cuando estuvo en la posición de ella entendió todo. Aunque su mamá intentó interponerse entre Jeonghan y su padre, fue inútil.
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Big Reputation | Jeongcheol
FanfictionYoon Jeonghan frente a sus ojos, Choi Seungcheol perdió.
