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El comienzo y el final...

Patroclo cuando era joven nunca fue bueno peleando, le cansaba demasiado sujetar la lanza y no le gustaba. Eso causaba demasiadas peleas con su padre, lanzando insultos debido a su bajo rendimiento. Nunca hubo una discusión tan fuerte como la de aquella vez: él ya ni siquiera recordaba por qué ocurrió, bueno si lo hacía, pero su cerebro lo había aplacado ya que la palabra ''asesino'' no le gustaba, y ahora estaba en Ptia, siendo presentado ante el rey de esa tierra.

- Mi hijo Aquiles - y su hijo

Patroclo sintió recelo al ver cómo Peleó sonreía mostrando con orgullo al niño rubio de ojos color miel, Patroclo no pudo evitar comparar aquella relación con la suya, su padre apenas se había sentido orgulloso una sola vez: cuando supo que era varón, pero más allá de eso no.

- Saludos rey peleo y príncipe Aquiles - dijo agachándose

Cuando se levantó vio como el rostro de Aquiles lo inspeccionaba, viéndolo de arriba abajo, Patroclo creyendo que ese niño solo era igual que los demás: alguien altanero y narcisista, como muchos otros hijos nacidos de reyes, y Aquiles podía ser aún más que eso ya que su madre era una niña del agua: tetis.

- Saludos Patroclo - respondió en cambio Aquiles, muy al contrario de lo que espero. Aquel rostro dejo de verle de pies a cabeza, ahora le veía a los ojos- ¿Peleas?

Y eso hizo fruncir más el ceño de Patroclo ¿Se estaba burlando? Pero por más que busco con la mirada no supo decir si era cierto. Así que negó.

- Ya veo... - soltó en cambio, dando una mirada a su padre

No era una novedad, todos ya tenían conocimiento de que el hijo de Menecio era un inútil peleando: y era por eso que su padre era objeto de burlas.

Tener un hijo varón inútil y enfermizo como lo era Patroclo no era más que algo de que sentir pena, pena por el padre que no fue capaz de fecundar un niño sano y fuerte. Toda la reputación de Menecio se fue al caño por eso, teniendo un hijo débil y estúpido solo le causaba rabia y no desaprovechaba oportunidad para hacérselo saber a Patroclo.

- Vete ahora niño, mañana sabrás que harás, por ahora descansa - ordenó Peleó tan sereno como los rumores corrían - ahora mismo no harás nada así que si quieres puedes ver las tierras donde vivirás.

Ante los ojos curiosos de Aquiles, Patroclo asintió

- Gracias rey Peleó

Y se fue, siendo seguido por los guardias. Mirando curioso las aguas de Ptia, un lugar muy lindo con un paisaje espectacular. Antes tenía su vista una ciudad rocosa por lo cual se asombra de esto

Un cielo azul y pájaros que volaban por los cielos, un aire frio que pasaba cada que el viento soplaba, esto le gustaba

- ¿Te gustó? - oyó de pronto

Se giró solo para ver a Aquiles junto a él, totalmente serio mirando al igual que él el mar

- Es lindo - soltó incómodo, no quería estar cerca de ese niño, sentía ira al verlo -, me voy Príncipe Aquiles

Iba a escapar de él, iba a evadirlo en su estadía: estar lo más lejos posible.

Pero no espero lo siguiente

- Estudiaras conmigo desde mañana, así que nos veremos mañana Patroclo - lo oyó decir, se detuvo para verlo: esos ojos suyos no parecían mostrar expresión alguna solo causándolo aún más enojo - Mi padre me lo ha dicho, Estudiaras conmigo. ¿No es eso bueno?

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