CATALINA. 𐙚⋆°.
Para ser una persona que sufre ansiedad al ser el centro de atención, los últimos días se habían sentido como el mismísimo infierno.
El problema de ansiedad que conllevaba que todas las miradas estén puestas en mí lo había empezado a asimilar cuando decidí estudiar derecho y, una vez dentro, a duras penas pude superarlo y convivir con este mientras defendía a mis clientes. Ahora que tenía a todo el personal de Enzo comiéndome la oreja con, posiblemente, miles de personas intentando descubrir quién era la dueña de esa oportuna dedicatoria, la incomodidad reapareció como si nunca se hubiese ido.
Rechace la quincuagésima llamada sin siquiera ver el nombre en pantalla, intentando retomar mi trabajo. Por supuesto, no podía fingir indiferencia a los mensajes de Leonardo quién, en vez de cuidar la imágen del futbolista, parecía empeñado en que me desentienda como su representante legal. Contesté la advertencia número diez de ese día, programando con él una reunión para concretar una próxima junta en el tribunal, respetando la idea que planteo de hablar lo justo y necesario con Enzo. Leonardo había mostrado su oposición a la relación que mantenía con el tatuado, queriendo que sostengamos por ahora los términos laborales correspondientes, designando a él como nuestra vía de comunicación e intervención. Por ese mismo motivo es que ignoraba el chat del susodicho desde el domingo, donde mi última señal de vida fue una felicitación a secas.
Claro que me estaba destruyendo por dentro fingir mi desaparición y no poder enredarme en sus brazos para que festeje los goles que le faltaban.
Sin embargo, entendía que las advertencias del mayor no eran en vano. Enzo tenía mucho en juego; su reputación, carrera y, lo más importante, a su hija. Debía mantener un comportamiento adecuado en lo que reste del trámite, lo que implicaba alejarse de cualquier desorden mediático que pudiera causar repercusión en la vida de Olivia. Más allá de que tratamos con una corta edad para comprender el trasfondo, siempre se prioriza y destaca la buena conducta que adquieren los padres para cuidarla en este proceso, sobre todo si estos son figuras públicas. Valentina tuvo la torpeza de incitar a que la gente hable, opine y se meta, acción que puede ser tomada a mal para la menor y eso nos sacaba una mínima ventaja a nosotros. Y aunque me favorecía, no estaba en mis planes meterme directamente con ella por algo en lo que tenía posibilidades de salir mal parada. Por lo tanto, mientras se calman las aguas, estaba intentando concentrarme en sacarle el máximo provecho al no ver al morocho por un determinado periodo. Exceptuando claramente hoy, con la reunión previamente programada.
Para mi pésima suerte, solo me es fácil actuar en ausencia de esos ojos oscuros que parecían perforar cada vez que se enfocan en los míos. No tenía en claro si el papel de indiferencia iba a seguir intacto si Enzo pretendía lograr un acercamiento.
Leonardo me había preparado todos los escenarios existentes. Los panoramas viajaban desde la posibilidad de que el futbolista tomará con apatía la situación y finalizaban con la chance de que me encerrara entre cuatro paredes para interrogarme hasta que le dijera algo. Lo que más me aterraba era que lo veía muy capaz de protagonizar la última circunstancia.
Pero cada escena terminaba de la misma forma, ya que la única respuesta de mi parte tenía que ser el desinterés, aunque no estaba de acuerdo en la parte de cambiar el comportamiento de un segundo a otro sin explicación alguna.
De camino a la salida del estudio intentaba reavivar la actitud que mantenía a principios del caso, y por la cuál estoy donde estoy. Nunca, con ninguna persona, sufrí del titubeó o atine a achicarme, sobre todo en los repetitivos eventos donde me querían tomar de boluda o desestimar mi trabajo por ser chica o por mi apariencia. Había aprendido con los años a construir esas paredes, para el laburo y para la vida misma. Por ese lado, no tendría que dudar de mi habilidad para mostrar rigurosidad y profesionalismo. Pero siempre está el lado B. En este caso, E.
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𝗔𝗕𝗢𝗚𝗔𝗗𝗔 | 𝗲𝗻𝘇𝗼 𝗳𝗲𝗿𝗻𝗮𝗻𝗱𝗲𝘇
Fanfiction.ᐟ Dónde la separación del famoso futbolista está en manos de una extravagante abogada. [+18]
