Mi madre, Loren y su madre, estaban compenetradas en los detalles de la fiesta, elegían flores, colores de telas, velas, comida, bebida, bandas y artistas del entretenimiento para que el evento sea perfecto. Esta reunión familiar y de amigos, era algo como un ensayo para la boda. Y aunque estaba rodeado de gente querida y con quien compartía, e intentaba participar de los planes de mi propia vida, no podía, me sentía muy solo y excluido por mí mismo.
Vacío.
Los rayos de sol ingresaban por la ventana del gran comedor de los padres de Loren y me daban en el rostro, dándome calor y reconfortando el frío interno que tenía. Bebí mi copa de vino ácido hasta terminarla, era la segunda botella en la tarde y ya estaba entrando en un estado de ebriedad avanzado.
—¿Te adaptaste bien a la parcela blanca? —consultó Tirsen, era un tío de mi prometida.
Él era un gran maestro de biología retirado, uno de los científicos de los laboratorios magistrales. Un buen tipo, dedicado a sus familias, sí, porque tenía dos familias, ambas nativas. ¿Doble moral?
—Sí, después de todo aquí me crié, me gusta —mentí.
No me gustaba estar aquí, pero era un castigo de la milicia Anion por mi fracaso años atrás. No me habían rebajado de rango porque quedarían mal parados ellos mismos, pero sí me habían obligado a permanecer aquí indefinidamente haciendo trabajos de inteligencia e investigación. Cosa que me gustaba, pero no era el lugar en donde yo quería estar.
Extrañaba mi casa en la parcela verde, extrañaba la libertad de ir y venir sin dar explicaciones, sin estar bajo la mirada del yugo. A veces pienso que no me mataron porque no tuvieron la justificación necesaria, pero siempre estarán dispuestos a vengarse por dejar ir a algo tan valioso.
—¿Qué estás haciendo en la milicia de aquí exactamente? —insistió.
Dejé caer mis párpados con pesadez indicando que la conversación me aburría, o más bien, que no quería ser el hazme reír de nadie. Porque sí, la mayoría sabía que algo malo había hecho para estar aquí -que aunque es un puesto soñado por la mayoría por la tranquilidad y buena y excesiva paga- no era mi sueño.
—Estoy en investigación secreta, inteligencia, muevo los hilos de mi pelotón desde aquí e investigo otras cosas, aquí hay mucho para hacer —expliqué.
La tensión entre el magistrado y la Corona eran cada vez más grandes, los Anion y Reales se disputaban todo, parecía estar frente a una bomba que podía explotar en cualquier momento.
—Esperemos pronto tengas otro ascenso —presionó y me tocó el hombro. Tenía un bigote largo y lleno de restos de comida que me daban asco.
Suspiré cansado.
—Yo lo espero más que nadie —confesé y me puse de pie—, voy a tomar aire a la terraza —avisé a toda la mesa aunque nadie más que el tío Tirsen me prestó atención.
Al salir el viento gélido de la tarde me acomodó las ideas, respiré profundo y ese malestar parecía irse. Esta terraza estaba alta como a 4 pisos, y tenía unas vistas hermosas de la ciudad. Me apoyé en la baranda y fijé mi vista en la distancia buscando encontrar un punto de inflexión para este sentimiento que me estaba comiendo por dentro.
Quería encasillarlo, guardarlo, botarlo, lo que sea que me dejara vivir en paz. Pero no lo lograba, ¿era culpa? ¿Dolor? ¿Miedo? No lo sabía, pero me sentía así desde el día en que se habían llevado a Helen, y empeoró cuando sus restos fueron encontrados.
No sabía si casarme era la solución a algo, pero era lo que se esperaba de mí, acababa de cumplir 30 años, con una hermosa prometida, una buena familia, era lo que debía hacer aunque no me sentía feliz con ello. Y el problema no era Loren, era yo.
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ANION - Iris #1
RomancePrimera parte saga IRIS. En un mundo gobernado por castas raciales y ejércitos despiadados, Helena vive oculta, sin pasado ni nombre verdadero... hasta que Taien Laimen la arrastra al corazón del conflicto. Él es su protector, su verdugo y su herman...
