Capítulo №17

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Comencé a buscar indicios a mi alrededor de cómo había sucedido, ¿en qué momento se la llevaron?, ¿cómo lo planearon?, ¿cómo sabían?, ¿por dónde se fueron? Siempre tuve claridad y frialdad en mi mente, no había situación que no fuese a resolver de manera pensante, pero en este caso era tan personal que no podía discernir entre la tranquilidad y el pánico.

—¿Dónde hay un cruce? —inquirí viendo el mapa.

—A un kilómetro, señor.

—Debo ir ya —avisé mientras me colocaba el equipo táctico.

—No podemos cruzar sin órdenes, señor —explicó uno de ellos

Lo miré de arriba a abajo, con desdén, ¿qué se creía para hablarme así?

—Yo no necesito permiso —aseveré—, puedo ir solo.

—Voy contigo —avisó Nehiam.

—No, te quedas e informas todo lo que sucede aquí —ordené.

—No voy a dejarlo ir solo, Capitán —replicó mientras se ponía el traje y supe que era en vano seguir discutiendo, no iba a hacerlo cambiar de opinión.

Nos apartamos del resto mientras terminamos de prepararnos, no dejaba de mirar mi auto y pensar en lo que había pasado, tratando de ver los detalles y encontrar la falla.

—¿Quién te dijo que teníamos que desviarnos? —inquirí.

—Un soldado ¿por qué?

—Porque fue una emboscada, nos estaban esperando, ya estaban de este lado. Hay alguien dentro informando, sabían que pasaríamos por aquí. Tenían planeado llevarse a Helen.

Nehiam se quedó pensando pero no le dije nada más. Era más que obvio que hay filtración en las comunicaciones y ellos nos controlan. Trataba de pensar en positivo y creer que no se habían llevado a Helen de esa manera por nada. Tomé una moto y nos dirigimos al cruce, era lo más estúpido, peligroso y suicida que alguien podía hacer, y lo teníamos claro. Pero no podía quedarme quieto y dejar que me la arrebaten, primero mi padre y luego Helen.

No podía permitirlo.

Un pelotón de la Parcela nos quería impedir el cruce pero logré pasar desobedeciendo, estaba bien armado y tenía prisa. Tendría que rendir cuentas cuando vuelva, si es que lo hacía. Nada más pasar el cruce el silencio nos abrazó, el bosque era espeso y oscuro, el suelo era desnivelado y difícil de andar, por más que la motocicleta iba muy rápido, no lográbamos avanzar por los obstáculos.

Seguimos a pie, codo a codo, con Nehiam nos conocíamos de muchos años y sabíamos comunicarnos únicamente con la mirada. Me sentía observado, pero no tenía miedo, seguía avanzando hasta que la luz del sol se hizo lejana. Por más que intentaba no hacer ruido mis pies hacían crujir el suelo. Los animales silvestres, las aves, todos estaban atentos a nosotros, éramos extraños en este mundo.

—¿Hueles eso? —preguntó Nehiam en un susurro.

—Sí.

Era olor a flores, a tierra húmeda, humo y vegetación, había una humedad en el ambiente que te permitía respirar diferente. Un pequeño río se nos atravesó con agua tan cristalina que se podían ver peces en él. Lo crucé y evité distraerme más con el paisaje embrujado, seguimos unos cientos de metros más, y notaba que había muchos ríos pequeños. Todo aquí era diferente a cualquier parcela.

—Estamos siendo observados —afirmé en un susurro.

—¿Por qué nos dejan avanzar? —la voz de Nehiam se oía nerviosa.

—No lo sé, pero quiero dar con uno para que me diga a la fuerza dónde está Helen.

Otro río más y me sorprendió ver un niño sentado en el borde con los pies en el agua. Era muy pequeño, de piel dorada y cabello cobrizo, sus ojos violetas resaltaban demasiado, me ponía la piel de gallina. Se encontraba distraído saboreando algo que comía y no nos prestaba atención.

ANION - Iris #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora