Me siento como una extraña en un mundo que no entiendo. Estoy rodeada de personas que se llaman a sí mismos 'libres', pero que en realidad son tan esclavas de sus propias creencias y tradiciones como lo era yo en la Nación Iris.
Estoy sentada en un tronco, intentando comer la comida que me han dado. Es una especie de estofado de carne y verduras, pero no puedo evitar pensar en lo que vi anoche. En la forma en que devoraron la carne humana como si fuera algo sagrado.
Me siento como si estuviera viviendo en una pesadilla. No puedo creer que esté aquí, rodeada de personas que son capaces de hacer cosas tan horribles. Es como si estuviera perdiendo mi identidad, cada día que paso con los salvajes, me siento más y más atada con su forma de vida.
Parecía que nadie recordaba lo que había pasado, o tal vez lo vivían tan naturalmente cada mes que ya nada les perturbaba. Nehiam pasó una noche difícil, lo primero que hizo al despertar fue ir a bañarse al río y volvía caminando con tan solo un taparrabos cubriendo su intimidad. Las mujeres no le quitaban la vista de encima, puesto que Nehiam era muy atractivo, sus ojos verdes y su simpatía lo hacían único, exótico.
Se tiró a mi lado y volvió a meterse la menta a la boca.
—¿Qué haces comiendo esa mierda que casi te mata? —Me quejé e intenté sacarsela. Pero fue más rápido y lo evitó.
—No era la menta, era la cantidad de radiación y el tiempo que estuve sin vacunarme, ya estoy como nuevo...
—Pero no te han vacunado —repliqué.
—Pero si viste lo que han hecho en el río...
Me agarré el puente entre medio de los ojos y apreté buscando generar dolor y olvidar la escena.
—No quiero ni recordar como te tiraban sangre en la boca, qué asco Nehiam. ¿Qué fue eso?
El Anion parecía pensar la respuesta, me miró a la cara y recorrió la integridad de mi rostro con sus ojos.
—Fue la sangre de rojo lo que hizo que la radiación bajara. Cómo una vacuna.
—Pero qué dices... —bufé incrédula.
—No es brujería ni cuentos de hadas, es ciencia, Helen.
—Estoy tan confundida que desearía que fueses claro —pedí abruptamente—, ¿por qué tanto misterio? ¿aquí también tienes miedo de hablar, Nehiam?
Él negó con la cabeza, molesto por mi comentario, pero odiaba que estuviera más informado que yo y no lo compartiera.
—¿Qué es ciencia? —insistí.
—¿Sabes por qué han dicho que los rojos estaban extintos hace más de 100 años? —consultó y negué sin hablar, no quería interrumpirlo—. Porque hubo una guerra entre los Reales y los Rojos, para ver quién tenía más poder, la famosa batalla donde los rojos buscaban anarquía era cierta, pero sólo porque los reales querían someterlos.
—¿Someterlos a qué?
—A dar su sangre para todo el mundo en contra de su voluntad. Pero los rojos fueron rápidos y forjaron su destino en tierras libres junto a los salvajes, desde ese momento hay pelea por las parcelas rojas...
—Eso lo sé, lo que no entiendo es qué tiene que ver la sangre de rojo, ¿por qué la Nación la necesitaba?
—¿Has visto este lugar, el agua, los animales, la tierra, las plantas... No hay nada que te parezca extraño?
—Obvio que es extraño porque nunca ví un lugar así, y vengo del lugar más inhóspito del mundo. ¿Pero eso qué tiene que ver?
—Aquí no hay vacunas, no hay fertilizante... —me miraba como si yo tuviera que crear la respuesta sola, pero no podía, juro que no podía—. La sangre de Rojos tiene un compuesto especial, algo que no sólo le da inmunidad al cuerpo, sino también que hace que todo a su alrededor prospere —miró al suelo con tristeza pero yo no le quitaba la vista de encima—, ¿Nunca te has preguntado con qué hacen el fertilizante y las vacunas?
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ANION - Iris #1
RomancePrimera parte saga IRIS. En un mundo gobernado por castas raciales y ejércitos despiadados, Helena vive oculta, sin pasado ni nombre verdadero... hasta que Taien Laimen la arrastra al corazón del conflicto. Él es su protector, su verdugo y su herman...
