El día avanzó sin descanso, pero para Elsa el tiempo parecía moverse en una bruma de irritación y asco persistente. Cada orden, cada tarea, cada minuto de preparación para la quema del trébol era solo un mecanismo para mantener su mente ocupada, para no pensar en lo que aún le recorría la piel como un veneno.
John Dutton observó el ir y venir de los vaqueros desde su quad, con el cuaderno naranja apoyado sobre el manillar. Sus ojos cayeron inevitablemente sobre su hija. Los antebrazos de Elsa, descubiertos por la camisa arremangada, estaban enrojecidos e irritados. No era difícil imaginar la causa. El viejo Dutton suspiró con fastidio, pero no dijo nada. No era un hombre dado a las palabras vacías.
Fue entonces cuando Kayce llegó en su camioneta, deteniéndose junto a su padre con una expresión seria.
—He revisado todos los aeródromos del condado hasta Sweetgrass. Y nada.
John frunció el ceño. —De alguna parte sacó el avión. Encuéntralo.
El tono era más duro de lo habitual, y Kayce lo notó. Había un peso distinto en la forma en que su padre hablaba, como si su mente estuviera lidiando con más de un problema a la vez.
—Hoy irás con el agente Hendon. Conoce bien el trabajo, aprende de él.
Kayce asintió, pero antes de marcharse, dudó un segundo.
—¿No te hago falta aquí? ¿Puedo llevarme a Elsa, al menos?
No era solo por querer ayudar. Era porque había visto a su hermana, había notado su forma de moverse, la rigidez en sus hombros, la mirada ausente que no cuadraba con la persona que él recordaba. Quizás era momento de intentar arreglar algo de lo que el tiempo y las circunstancias habían destrozado entre ellos.
Pero la respuesta de John fue clara.
—Tú busca el avión, hijo. A tu hermana le vendrá bien quemar algo...
Kayce lo miró fijamente. Algo en el tono de su padre lo hizo tensarse.
—¿Ha pasado algo?
John resopló, sin levantar la vista de su cuaderno. Pero las palabras que salieron de su boca estaban llenas de veneno contenido.
—Un hijo de puta al que debería haber partido la boca por mirarla como a una puta.
El silencio entre ambos se volvió espeso.
—Vaya... —Kayce apenas pudo mascullar, sintiendo un calor desagradable subirle por la espalda. Apretó los dientes con fuerza, mirando en dirección a los establos, donde Rip terminaba de ajustar su montura.
—Busca el avión. Nosotros nos encargamos de esto —sentenció John, con una frialdad que dejaba en claro que el asunto estaba bajo su control... o al menos, bajo su propio concepto de justicia.
Kayce asintió, tragándose la furia que le carcomía el pecho. Sabía que si su padre no le decía quién había tratado así a Elsa, era porque esperaba que él hiciera justo lo que ahora mismo quería hacer: darle la vuelta a la camioneta, encontrar al cabrón responsable y asegurarse de que no volviera a mirar a nadie nunca más.
Mejor centrarse en su trabajo. Mejor encontrar ese maldito avión.
—Kayce —llamó John cuando su hijo ya estaba de regreso en la camioneta—, si encuentras algo, no busques el enfrentamiento. Llama al sheriff y todo al pie de la letra.
Kayce esbozó una sonrisa de lado. —No me sé la letra.
John, por primera vez en toda la mañana, sonrió apenas. —Por eso llamas al sheriff. La letra es de ellos.
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The Dutton's Diamond - Rip Wheeler
FanfictionEn el corazón de Montana, la familia Dutton reina sobre el vasto rancho Yellowstone. Elsa, la más joven de los hermanos, es una espíritu libre que prefiere los caballos y los lazos a los salones y las fiestas. Sin embargo, su vida da un giro trágico...
