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M-La semana pasó como un suspiro. Siete días entre miradas que ardían más que el sol, entre besos robados y palabras suaves que decían "te amo" sin decirlo. No sabíamos qué pasaría después. No sabíamos si mi tío Chris decidiría separarnos, si el colegio se enteraría, si todo se vendría abajo.

Pero por ahora... queríamos vivir. Sin límites. Sin culpas. Sin miedo.

El miercoles, Robert me envió un mensaje corto, tan simple como él a veces era cuando se sentía nervioso:

Mensaje de Robert:
"No hagas planes hoy. Llévate algo cómodo. Paso por ti en media hora."

M- Y así fue como terminé, con mis tenis blancos y una sudadera suya que había "olvidado" en mi mochila.

En eso escuche llegar un auto afuera de la casa lo cual me hizo agarrar mi teléfono y mi bolsa y salir rápidamente, cuando salí ahí estaba Robert se bajó de su auto y me abrió la puerta.

Ya sentada en el asiento del copiloto, viendo cómo los árboles pasaban rápido por la ventana.

Michelle: ¿A dónde vamos?

Robert: Sorpresa. Pero tiene que ver con animales... y no, no me refiero a mí.

M- Reí tan fuerte que él giró un segundo para mirarme con esos ojos de niño que aún se sorprende con la vida. Y entonces entendí: no estaba tratando de distraernos de la realidad... estaba queriendo darme un día que pudiera recordar, pasara lo que pasara después.

Robert: Sí. Oye y ¿Alguna vez te he dicho que eres como una suricata? Pequeña, rápida, y siempre alerta.

Michelle: Eres un tonto.

Robert: Pero soy tu tonto.

M- Asenti mientras entrelazaba nuestras manos-.

M- Cuando llegamos y vi el cartel del zoológico, sonreí como una niña chiquita. No lo esperaba. Pero era perfecto.

Michelle: ¿En serio me trajiste al zoológico?

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Michelle: ¿En serio me trajiste al zoológico?

Robert: Prometí que te haría olvidar un poco el caos, ¿no?

M- Pasamos la entrada con unos lentes oscuros, gorras, y mucha discreción. Aún éramos "prohibidos". Pero al menos ese día... lo éramos juntos.
Ese zoológico tenía todo: leones dormilones, jirafas coquetas, pingüinos que caminaban como si no les importara nada. Caminábamos como cualquier pareja más, con nuestras gorras y lentes oscuros, cuidando cada paso, pero riendo más de lo que habíamos reído en toda la semana.

 Caminábamos como cualquier pareja más, con nuestras gorras y lentes oscuros, cuidando cada paso, pero riendo más de lo que habíamos reído en toda la semana

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M-él me compró algodón de azúcar aunque dije que no quería. Me lo puso en la boca con los dedos y luego me besó los labios dulcemente para robarme un poco del azúcar.

Robert: Dame un besito rápido... nadie nos está viendo.

M-Y lo hice. Lo besé como si nadie más existiera. Como si él y yo fuéramos los únicos en ese parque lleno de familias y parejas normales. Nosotros no éramos normales. Nosotros éramos fuego con tiempo contado.

Al atardecer, ya sentados en una banca frente al lago artificial del zoológico, me tomó la mano con fuerza.

Robert: No quiero que esta semana termine.

Michelle: Entonces no dejemos que termine.

Robert: ¿Sabes qué haría si pudiera detener el mundo?

Michelle: ¿Qué?

Robert: Te abrazaría hasta que todo fuera silencio.

M-Y me abrazó. Largo. Fuerte. Con esa intensidad suya que me hacía sentir que sí, que incluso si el mundo nos juzgaba, ese momento era nuestro.

Cuando llegamos a mi casa, era de noche. Me bajé del auto con una mezcla de felicidad y nostalgia. Y apenas crucé la puerta de entrada, me llegó su mensaje:

Mensaje de Robert:
"Ábreme la puerta, estoy afuera. Hoy duermo contigo."

M-Mi corazón se detuvo un segundo.

Corrí al portón, lo abrí sin pensar, y ahí estaba. De pie, con su maleta al hombro, una sonrisa cansada pero sincera, y esa mirada de "ya no quiero huir más".

Michelle: ¿Estás loco?

Robert: Un poco. Pero por ti, sí.

M-Nos metimos en mi cuarto sin hacer ruido. Aunque todos sabían ya lo que había entre nosotros, todavía sentía esa adrenalina de lo prohibido. Pero esa noche... no teníamos miedo. Solo ganas de estar juntos.

Robert dejó su mochila a un lado y se tiró en mi cama como si ya le perteneciera. Yo me quedé de pie, mirándolo con una mezcla de risa y ternura.

Michelle: ¿Estás muy cómodo o qué?

Robert: Estoy en mi lugar favorito del mundo.

Michelle: Me sonrojé. Caminé hacia él y me dejé caer a su lado. Sentí su brazo rodearme la cintura y su nariz perderse en mi cabello.

Robert: Hueles a algodón de azúcar...

M- Nos quedamos en silencio unos segundos. Su mano jugaba con mis dedos, lenta, suave, como si quisiera memorizar cada parte de mí.

Michelle: ¿Y si mi tío decide separarnos?

Robert: Entonces nos escapamos a un zoológico y vivimos con los pingüinos. Ellos sí saben ser discretos.

M- Reí. Él me besó en la mejilla, después en la frente. Bajó despacio hasta encontrar mis labios, y esta vez no fue un beso robado. Fue profundo, lento... lleno de lo que no habíamos podido decir con palabras.

Me giré para quedar frente a él, nuestras piernas entrelazadas. Le pasé la mano por la barba corta, sintiendo su respiración agitada.

Michelle: ¿Tú también tienes miedo?

Robert: Mucho. Pero contigo aquí... lo soporto todo.

M- Nos abrazamos tan fuerte que dolía. Como si temiéramos que el mundo nos arrancara ese momento. Como si supiéramos que al amanecer, la realidad nos estaría esperando con las garras listas.

Mi cabeza quedó apoyada en su pecho. Sus latidos eran rápidos, igual que los míos.

Robert: Eres mi parte favorita de cada día, Michelle.

M- Cerré los ojos. Me dejé cuidar. Me dejé amar. Esa noche no hicimos más que querernos en silencio, con los cuerpos tibios bajo la cobija y los corazones latiendo al mismo ritmo.

Y justo cuando pensaba que se había dormido, lo escuché murmurar:

Robert: Te juro que haré todo para no perderte...

M- No respondí. Solo lo abracé más fuerte, porque no había promesa más perfecta que esa.

Y así... nos quedamos dormidos. En paz. En amor.

★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★

Holis aquí les dejo otro capítulo estrellitas, y les doy un pequeño spoiler vayanse preparando por qué vienen capítulos tristes

DiamarisLpez
shEcUtts
JupiterGutt

★★★★★★★★★★★★★★★★★★★★

Sin más que decirles nos vemos
en el prox cap chao
Besos

💋

MZ.

𝓓𝓮𝓵 𝓸𝓭𝓲𝓸 𝓪𝓵 𝓪𝓶𝓸𝓻-.𝓟𝓻𝓸𝓯.𝓓𝓸𝔀𝓷𝓮𝔂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora