Hay cosas que no podemos controlar, cosas que están fuera de nuestro alcance, como el aire, el fuego, las olas del mar, los desastres naturales, la enfermedad y la muerte. Son cosas que, aunque quisiéramos tomar el control, no podríamos detenerlas para siempre, ni siquiera evitarlas.
No hace muchos días estaba con Dylan sentada en la banca de un parque. Ahora estoy corriendo por los pasillos de un hospital. Recibí una llamada de la mamá de Dylan diciendo que estaba en el hospital y que necesitaba que fuera. Corrí por los pasillos hasta llegar a la habitación donde él se encontraba. En mi desesperación, no toqué la puerta y la abrí de golpe.
La escena que se presentó ante mis ojos me dejó paralizada y llena de temor. No podía dejar de ver a varias enfermeras y doctores alrededor de Dylan, que se encontraba convulsionando. Los movimientos bruscos de su cuerpo en la camilla, sus ojos desenfocados, su piel pálida... todo era una escena digna de una película de terror.
Vi cómo sus manos se quedaron sin fuerza y cayeron a ambos lados de su cuerpo. Grité su nombre con todas mis fuerzas, intenté acercarme, pero las enfermeras me lo impidieron. Toda esa escena se sentía en cámara lenta; no estaba en mis cinco sentidos. Lo único que recuerdo después de eso fue la voz del doctor que decía "sáquenla". Así que ahora me encuentro sentada en el pasillo, enfrente de la habitación, esperando a que alguien saliera del lugar y me diera información. Me sentía tan desesperada que casi pierdo la conciencia. Necesitaba respuestas, una razón para todo esto; necesitaba la verdad de lo que estaba pasando.
Empecé a morderme las uñas y a mecerme. Después de tanto tiempo, por fin alguien salió de la habitación; era la mamá de Dylan. Me levanté lo más rápido que pude y me acerqué a ella.
—Rachelle, cariño —dijo ella mientras me extendía los brazos para que yo pudiera abrazarla.
—¿Cómo está él? —dije mientras aún estaba en sus brazos.
—Él no se encuentra muy bien en estos momentos.
—¿Pero qué pasó? ¿Cómo es que él regresó a este lugar? ¿Por qué convulsionaba? ¿No era solo una anemia?
—Rachelle, Rachelle, calma. Hay que estar tranquilas por el bien de él.
—Pero...
—Primero hay que sentarnos, ¿quieres?
No quería sentarme, solo quería entrar en esa habitación y encontrar una respuesta, pero tuve que contenerme y sentarme junto con ella.
—¿Qué pasó? —pregunté tan rápido como nos sentamos.
—Rachelle... te diré algo —envolvió mis manos con las suyas—. Por el momento, tenemos que darle todo nuestro apoyo.
—No es lo que quiero saber. Dime lo que está pasando, por favor, dime.
—Él está delicado —siguió ella hablando mientras yo me estaba desesperando—. Él ahorita está sedado; no podremos entrar a la habitación hasta que los doctores nos lo permitan. Solo nos toca ser fuertes por él, darle nuestro apoyo.
—Quiero saber lo que está pasando —dije casi como si le estuviera suplicando.
Hubo un silencio entre nosotras; solo podía ver cómo ella dudaba en decirme lo que estaba pasando. ¿Es tan grave?
Después de un tiempo, decidió hablar.
—Corazón... —hubo otro silencio—. Esto no es algo que yo tenga que decirte; es mejor que lo hablen los dos. Que él te cuente todo lo que le está pasando.
—Necesito...
—Sé que necesitas saber, sé que quieres una respuesta, pero no me toca a mí decirlo. Así que te pido que, por favor, esperes a que él se despierte y le des la oportunidad de que él te cuente lo que está pasando.
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En Diciembre
Подростковая литератураEl amor es algo que llega en el momento menos esperado y te llega a enseñar lo que es el amor y lo que es el dolor Fue lo que aprendió Rachelle al conocer a Dylan, en su primer encuentro después de haber chocado con el, su vida empezó hacer diferen...
