CAPÍTULO 17

221K 8K 11.7K
                                        

Cora.

Estoy de espaldas en una cama grande en el Score, hace poco que aterrizamos y debería dormir, pero me pasa lo mismo que en el pequeño hotel de Las Vegas donde no pude cerrar los ojos ni siquiera una hora.

Tengo una de las camisetas de Bennett, es prestada y sólo para dormir esta noche o las siguientes si es que puedo ir a comprar un poco de ropa. Lo único que tengo es lo que traigo puesto.

Bennett se quedó despierto conmigo toda la noche, sólo viendo la ventana. Los mayordomos del Borah estuvieron a punto de atraparnos en el casino, tuve tanto miedo de que los agentes del MI6 me volvieran a encerrar.

Bennett está dormido a mi lado, no fue opcional, me dijeron que el score ha estado cerrado por meses y esta es la única habitación disponible. No voy a hacerlo dormir en el suelo, ambos ya somos adultos para hacer una escena de esas.

Vi a Volkan en cuanto llegamos, cenamos con él, le puse la pijama y lo mandé a dormir a una habitación en el piso de arriba, soy incapaz de ser cruel con él por culpa de su padre.

Miro el reloj de nuevo, las ocho de la noche, cinco minutos han pasado desde que vi la hora, la noche se me hace eterna, Caterva dice que el vuelo privado de Emma y Alexander ya viene en camino, no sé qué hicieron en Nueva York, sólo Bennett lo sabe.

Debería cerrar los ojos, pero durante estas semanas apenas he podido conciliar el sueño, pienso en mi bebé a cada momento del día, cada maldito segundo me mata. A Aaron no le gustan los lugares ruidosos, ni la gente desconocida, tampoco las zanahorias cocidas, no duerme sin el unicornio de Millie y su pijama de dinosaurios.

Dios, te ruego que sean buenos con él.

—¿Cora? — siento la mano de Bennett en mi hombro y su respiración en mi nuca. —¿Te duelen los golpes? Dime lo que necesitas, traeré al médico de inmediato— dice girándome hacia él, tiene una mirada abatida y con dolor.

—Estoy bien.

Si tengo que suplicarle de rodillas a mi hermano para que me regrese a mi bebé juró que lo haré.

—No llores, por favor— sólo hasta que me limpia las mejillas me doy cuenta que lo estoy haciendo.

No puedo evitar pegarme a él, necesito ese abrazo más de lo que necesito respirar. Sus brazos me envuelven de inmediato y me avergüenzo de manchar su playera con mis lágrimas.

Después de todo lo que sucedió hace meses jamás pensé volver a tocarlo. Él ya no es tu Bennett. Ese pensamiento me quema, pero necesitaba un momento de consuelo. — Lo siento, estoy... yo... sólo quiero encontrar a Aaron— me aparto limpiándome la nariz con el dorso de la mano.

—Lo vamos a encontrar muy pronto, te lo juro.

Le creo, no le confío la vida de mi hijo a nadie más que a él y a Emma. Nos quedamos mirando fijamente en silencio, pasa sus manos por mi cabello, por mi nariz y de nuevo por mis mejillas. —Voy a limpiarme las mejillas— trato de levantarme, pero me detiene.

—Lo siento tanto... todo lo que pasó en Dinamarca, el divorcio... el ataque... cuando casi le disparo a nuestro hijo — susurra y cierro los ojos porque si lo veo será imposible pensar con claridad.

No es el mejor momento para mantener esta conversación. Ningún día que estuve en Irlanda me permití recordar nuestro divorcio. —Sólo te acepto la disculpa por Aaron, sé que no estabas consciente en ese momento, pero de lo demás no te disculpes, los dos cometimos errores, desde el inicio esto estaba claro que no debía suceder, pero nos aferramos.

—Estuve con Alicia en Irlanda, pero estaba aturdido, ni siquiera recordaba mi nombre, yo... hacía lo que mi madre me pedía.

Levanto mi mano y lo detengo, no creo soportar escuchar que la ama. Ya no debería dolerme después de tantos meses, pero lo hace. Me siento en la cama y hace lo mismo, nos miramos con muchas que decir y a la vez ninguna palabra sale.

Pecado [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora