CAPÍTULO 15

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Emma.

Releo dos veces el mensaje de texto de Bennett, Cora y él acaban de salir del hotel y vienen de camino a la cabaña, pero les tomará tres horas llegar por la carretera principal, el peso que sentí en mis hombros durante las últimas semanas finalmente desaparece.

Mi amiga está a salvo, sería capaz de ir a esa cena con el Borah las veces necesarias para rescatarla.

Y también le confiaría una y otra vez la vida de Cora y Aaron a Bennett sin dudarlo, desde última rehabilitación sé que es el mismo hombre que conocí en Hilton & Roe. Dicen que había mayordomos del Borah vigilando el lugar, pero salieron sin ser vistos.

Lo que no entiendo es la última línea. «Cora y yo tuvimos que hacer lo necesario para distraerlos, tus sirvientes ya te lo explicarán mañana»

Jin Jun se queda cuidando de mis bebés, duermen como ángeles sobre la cama y Niles está sobre los cojines, ya encontraron a su cuidador, jamás me imaginé que una bestia pudiera cuidar de ellos.

—Volveré en un par de horas, mantén el comunicador encendido, estaré supervisando las cámaras.

—Sus hijos están muy bien cuidados señora Roe, sería incapaz de desobedecer sus órdenes y las del lobo.

No conozco mucho a la asiática, pero al igual que Octavian me inspira confianza, espero que no me decepcione. Camino de regreso a la parte oeste de la cabaña, me siento como una niña pequeña cuando espío al patio trasero por los ventanales, están llenos de rosas rojas con luces en el centro.

Son cientos de ellas tanto que Alexander tuvo que caminar entre los pétalos cuando me trajo, pero hay una caja que está en el centro de las rosas y me siento ansiosa por poder abrirla, es enorme y está a mi nombre. ¿Y si hecho un vistazo?

Tengo nervios de jugar a la espía y encontrar algo que no debo, no vi lo que Alexander le entregó al Borah en ese maletín, pero si vi cómo palideció y me dieron escalofríos sus gritos horrorizados.

¿Dónde está Volkan? ¿Alexander no...? Sacudo la cabeza, estoy sobre pensando otra vez, Bennet sería incapaz de permitir que dañaran al hijo del ministro.

Espío por todos lados y como no encuentro a nadie vigilándome abro la puerta que da al patio de la piscina y salgo corriendo descalza hacia la caja. Alexander no me dijo que podía abrirla, pero es mi cumpleaños.

Fingiré sorpresa cuando me la entregue más tarde, si no lo hago las ansias no me dejarán dormir.

Puede ser cualquier cosa y no me importa el valor, el mejor regalo lo recibí fue anoche en el baño del hotel cuando descubrí que Alexander poder ver con uno de sus ojos. La impotencia que sentí en Dinamarca cuando le inyectaron anfetamina y quedó ciego me provoca todavía pesadillas.

Sé que la vista de su ojo no es completa y no sé a qué grado desaparece en algunos momentos.

Me escondo detrás de un camastro cuando veo a Caterva correr al estacionamiento y sigo en cuclillas hasta la caja, mi brazo se siente muy débil. La luz de la cocina está encendida, aunque las ventanas están polarizadas por fuera, se ve la silueta de Alexander en nuestra parte de la cabaña.

¡Un metro más! ¡Corre Emma! Golpeo una rama seca y Alexander asoma la cabeza cuando se cae a la piscina salpicando agua por todo el jardín. Me quedo escondida entre los camastros. Espía Emma Brown en acción.

— ¿Caterva? — sale sin miedo a revisar todo el patio y se me acelera el corazón del miedo a que me descubra.

Pasa a centímetros de mi escondite y dejo de respirar mientras enciende la luz de la piscina, pero no voltea.

Pecado [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora