Bennett.
—¿Dónde diablos estás? Tu hermano dijo que llegarías antes— la voz de Erick se escucha apagada y en cada respiración suelta un quejido de dolor.
—Me estoy emborrachando con el hermano de Wren y los demás.
—¿Y no me invitaste? — suena indignado. —¿No estabas herido?
—Sí, pero primero necesito encontrar valor para regresar al Score, se lo diré hoy, voy a confesarle todo a Cora— decirlo en voz alta hace que mis nervios regresen.
—Te va a matar.
—Ya lo sé, pero necesita saberlo, Erick.
—Voy a beber desde aquí y te acompañaré cuando la veas, voy a ser tu apoyo moral amigo— no suena convencido —. Esto no será como cuando la llamaste ebrio desde Nueva York ¿O sí?
Termino la llamada sin responderle, tengo la cabeza hecha un revoltijo y la maldita herida me está matando, los arañazos de los rosales donde Alexander me arrojó me queman en la espalda. Mi camisa está pegada a mi piel por la sangre seca, va a doler como la mierda cuando me la quiten.
Mientras elimino las llamadas de Erick de mi historial veo el número telefónico que me ha estado llamando desde hace días, seguí el registro desde la primera llamada y comprobé que es Paulina.
Ella está de regreso en Milán para el desfile de año nuevo, pero me sigue causando conflicto saber cómo consiguió mi número privado. La última vez que hablamos fue hace siete meses en Dinamarca antes que Maya me internara para mi rehabilitación.
—Dos botellas de vodka, guapo— me guiña un ojo la camarera de falda corta que me ha estado coqueteando desde que llegamos —. Si necesitas algo más tienes mi teléfono anotado en una servilleta.
Tomo el papel por educación con media sonrisa y asiento sin ganas mientras me lo guardo en el bolsillo. —Te llamaré— miento porque ella es tan amable y no quiero avergonzarla frente a los hombres de la mesa.
—Mi turno termina en media hora por si quieres esperarme— roza su mano en mi hombro herido y me trago el grito de dolor. —¿Te sientes bien?
—Evidentemente no, tiene una herida de bala en el brazo, casi se muere hace una hora y tú le estás coqueteando como necesitada— dice uno de los asesinos que está en mi mesa y ella suelta una risa adorable.
—Lo siento, no lo sabía— sus mejillas se sonrojan y casi corre lejos de nuestra mesa.
—Las órdenes del lobo fueron claras, no deberíamos estar en este bar bebiendo, deberíamos estar sacándote la bala del hombro en el Score— Theodore vacía la mitad de la botella de vodka mientras la camarera nos acerca frutos secos.
Necesito tiempo antes de que Cora me vea, ellos deben estar llegando a casa, el hermano de Wren mencionó que Alesha se escapó o algo que no me importa, yo tengo un problema más grande que esa loca suelta.
Vi cuando le dispararon al hombre al que le coloqué el pañuelo y oí al Borah hablando de mi hijo. Necesito regresar al Score para encender las cámaras que tengo en el parlamento, mi hijo sigue en la residencia Gray.
Me llevó unos días encontrarlo, Dylan y el resto de camaleones del MI6 han estado bloqueando todos los accesos digitales a su casa y al celular de Sarah, sabe que no me quedaré de brazos cruzados.
—Ya me hizo una primera intervención uno de los criados.
—No es suficiente, sólo te pararon la hemorragia, pero ya te está sangrando el brazo inútil.
—Estamos recobrando fuerzas, el alcohol el bueno para el dolor, ya me ocuparé de quejarme después— me termino el tercer vaso.
La herida me duele como la mierda y cada cierto tiempo siento que me voy a desmayar otra vez, él me tuvo que cargar dentro del bar porque yo no puedo ni sostenerme. Los otros cinco que vienen con nosotros comen como animales.
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Pecado [+21]
RomanceEl pecado más grande de Emma y Alexander no fue el deseo sino el amor. Ahora ambos deberán enfrentar el infierno que los obligó a separarse y jugar mejor sus cartas y sus alianzas si quieren reencontrarse. El pecado volverá locos a todos los poderos...
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