Recibió a sus invitados vestida con un traje color verde limón, de mangas y pantalones anchos. Calzaba zapatos cómodos. Reflejaban las esperanzas que tenía cifradas en la reunión.
La primera en llegar fue Mary Jo Perrin, que vino con Robert, su hijo adolescente. El último fue el padre Dyer. Era joven y diminuto, con una lánguida mirada tras sus gafas de montura metálica.
Al entrar se disculpó por su tardanza.
-No pude encontrar una corbata apropiada -le dijo a Chris inexpresivamente. Por un momento, ella lo observó distraída, y luego prorrumpió en una carcajada. Su depresión comenzaba a desvanecerse.
Las bebidas hicieron su efecto.
A las diez menos cuarto, los invitados se habían esparcido por la sala de estar, y comían en animados grupos.
Chris llenó su plato de humeante comida y buscó con la mirada a Mary Jo Perrin. Allí. En el sofá con el padre Wagner, el decano jesuita. Chris había conversado muy poco con él. Tenía una calva pecosa y unos modos secos y suaves.
Chris se acercó al sofá y se sentó en el suelo, frente a la baja mesita, mientras la adivina reía alegremente.
-¡Oh, vamos, Mary Jo! -dijo el decano, sonriendo, mientras se llevaba a la boca una cucharada de comida.
-¡Sí, vamos, Mary Jo! -gritó Chris.
-¡Muy rico el "curry"! -dijo el decano.
-¿No está demasiado caliente?
-En absoluto; está perfecto. Mary Jo me estaba diciendo que había un jesuita que era también médium.
-¡Y no me cree! -se rió la adivina.
-¡Eh, "distinguo" -corrigió el decano-. Lo único que he dicho es que es "difícil" de creer.
-¿Te refieres a un médium "médium"? -preguntó Chris.
-Por supuesto -dijo Mary Jo-. ¡Incluso entraba en levitación!
-Eso lo hago yo todas las mañanas -dijo tranquilamente el jesuita.
-¿Quieres decir que organizaba sesiones de espiritismo? -preguntó Chris a mistress Perrin.
-Pues sí -respondió-. Era muy famoso en el siglo Xix. De hecho, creo que fue el único espiritista de su época no acusado de fraude.
-Ya le he dicho que no era un jesuita -comentó el decano.
-¡Claro que lo era! -se rió ella-. Cuando cumplió veintidós años entró en la Compañía de Jesús y prometió no trabajar más de médium, pero tuvieron que echarlo de Francia -se rió más fuerte aúninmediatamente después de una sesión que celebró en las Tullerías; ¿saben lo que "hizo"? En mitad de la sesión le dijo a la emperatriz que la tocarían las manos de un espíritu de niño que iba a manifestarse, y cuando, de repente, encendieron las luces -lanzó otra carcajada-, ¡lo pescaron tocándole el "brazo" a la emperatriz con su "pie" desnudo! ¿Se imaginan eso?
El jesuita sonrió al dejar su plato sobre la mesa.
-No me venga después a pedir indulgencia, Mary Jo.
-Vamos, en toda familia hay "una" oveja negra.
-Ya completamos nuestra cuota de esas ovejas en la época de los Papas Médicis.
-En cierta ocasión, yo tuve una experiencia -comenzó a decir Chris, pero el decano la interrumpió.
-¿Lo dice como materia de confesión?
Chris sonrió y dijo:
-No, no soy católica.
-No se preocupe, tampoco lo son los jesuitas -bromeó mistress Perrin.
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El Exorcista - William Blatty
HorrorEl terror comenzó tan discretamente que al principio pasó inadvertido.Pequeñas molestias en Regan, para las cuales Chris MacNeil, actriz y madre, encontraba fáciles explicaciones. Parecía como si Regan hubiera sido invadida por una personalidad dife...
