¡Al fin viernes!
Me senté rápidamente en mi cama, lo que me causó un leve mareo que desapareció pocos minutos después. Puse los pies en las frías baldosas del piso y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, me dirigí al baño con pasos lentos y torpes para darme una ducha y vestirme con el uniforme del colegio que había dejado listo en el baño la noche anterior.
Al salir, aproximadamente quince minutos después, me maquillé levemente, como lo hacía siempre para el colegio; lápiz de ojos sólo bajo estos y máscara para pestañas, en lo que no sé cómo pierdo tanto tiempo siempre pero queda perfecto. Luego "El ritual de las pulseras", como llama mi madre al tiempo de utilidad que pierdo encontrando diversos brazaletes ideales para el día, que no se repita ni uno solo que haya usado esta semana, a excepción de mi brazalete de la amistad, el mismo que Kendall y Vanessa usan todos los días, al igual que yo. Me calcé con los botines del colegio y bajé a desayunar.
-Buenos días, cariño -canturreó mi madre, fruncí el ceño ante tanta amabilidad al tiempo que sonreí.
Me tendió el desayuno, le agradecí, eran dos tostadas de pan cuadrado blanco cubiertas con mantequilla que brillaba por haberse tostado y huevo en el centro perfectamente cocido con orillas crocantes, típico desayuno inglés que mi madre nos prepara desde pequeñas, y claro, té negro con leche y un sólo cubo de azúcar, no muy caliente pero tampoco frío. De pronto apareció una imagen en mi mente por un segundo, reemplazado mi visión; vi a Harry sonriendo, sus hoyuelos se marcaban en su cara, sus ojos se entrecerraron causando que pequeñas arrugas se hicieran al lado de estos, el gesto era tan real y su sonrisa tan grande que hacía que sus ojos brillaran intensamente y sus mejillas resaltaran más mientras se contraían. Desperté de mi trance por el golpe sordo que causó la tostada cuando la solté desprevenidamente y calló en el pequeño plato de cerámica con dibujos de flores en escala de grises. Mi madre me miró un segundo extrañada pero al instante dio vuelta y prosiguió con lo que estaba realizando.
Me levanté al terminar de comer y coloqué el vaso y el plato en el fregadero al tiempo que volvía a agradecer a mi madre, subí las escaleras y lavé mis dientes para luego tomar dinero que podría ocupar en una emergencia y guardarlo en mi bolso junto a los chicles de hierbabuena también en caso de emergencia. Bajé las escaleras, me despedí y salí casi corriendo ya que en cinco minutos comenzarán las clases y si no camino rápido no llegaré temprano.
Caminé por las frías aceras de Holmes Chapel a un paso rápido y por el camino más corto. Al doblar la esquina alguien me tomó del brazo, pensé en las peores opciones, aunque podría ser Harry, pero su mano era pequeña y delicada, delgada, no podía ser él. Unos ojos negros centelleantes me miraron fijamente y sonrió.
-Hola, vamos, se nos hace tarde -dijo con tanta naturalidad que parecía actuado.
-¿Qué? Pero ¿Cómo? Disculpa ¿Ah?
-Oh, yo, lo siento. Te tardaste.
-¿Qué? ¿Me estuviste esperando aquí?
-Sí.
-Oh -fue lo único que respondí, supe que no se discutiría más- Y tu cabello, está, wow, azul. Me gusta.
-Gracias -sacudió su cabello- Sólo me aseguro de que sí vienes y no inventas una extraña enfermedad para no ir a la fiesta.
-¿Cuál...? Oh, la fiesta.
-Sí, irás conmigo, ¿Cierto? -me sonrió, como una niña ilusionada, no como perrito, sus ojos brillaron y su hoyuelo al lado izquierdo de su cara se marcó más de lo que creía posible.
-Mags, yo... Sí, sí, iré contigo, te lo dije y lo haré -sonreí aún no muy segura de haber tomado la decisión correcta, aunque no creo que a estas alturas exista algo que no pueda manejar.
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So Close But So Far Away.
FanfictionEl reto más difícil: ellos mismos. "Eran sólo dos almas más perdidas en el mundo, parecidas en muchos aspectos, rotas por el pasado. ¿Por cuánto tiempo más permanecerán sin darse cuenta de que deben estar juntos?" © ~Actualizaciones lentas.~
