Estaba sentada en paz viendo televisión y manteniendo mi mente alejada de cada cosa que me rodeara, cuando un grito me sacó de aquel bello lugar en el que me encontraba libre y feliz: mi mente.
-¿Tienes clases hoy o no vas a ir? -gritó mi madre desde el piso de arriba.
Yo estaba sentada en el sofá cambiando canales, totalmente lista para ir al colegio pero con menos ganas de ir de las que tenía para quedarme despierta. Revisé la hora y ya se me había hecho tarde. De un salto dejé el sofá, tomé mi bolso y salí de la casa sin siquiera decir que ya me iba.
Caminé rápidamente para no llegar demasiado tarde y me detuve en esa esquina, desde la cual se veía una particular casa color lavanda con un grande eucalipto en la fachada. Revisé la hora y bufé enojándome al instante. No tenía porqué esperar a Harry después del drama de ayer, ni siquiera me había contactado, pero tampoco yo a él y, viendo detalladamente las circunstancias, no pasaría en un largo tiempo.
No dejaba de pensar en él, en lo que pasaría hoy. ¿Y si se aparecía de pronto? ¿Y si recogía a Kendall hoy a la hora de la salida? ¿Y si me... Odiaba?
Sacudí mi cabeza, desechando aquellos degradantes pensamientos y seguí caminando hacia el colegio. Este año terminaría matándome si seguía así.
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-Pero, ¿Qué es lo que le pasa? -susurró Vanessa a unos metros de mí.
Desde que había llegado no me había comunicado mucho con nadie, no me molesté en siquiera saludarlas en la mañana porque estaban charlando animadamente. Nunca me preguntaron directamente qué me pasaba y me alegro de que sea así. Varias veces Kendall intentó hablar conmigo pero negué con mi cabeza en todas y ella no insistió más, de lo que menos tengo ganas hoy es de hablar, menos con ella.
-Problemas irreales que creó en su cabeza, con su chico -dijo Kendall en voz alta, lo suficiente para que yo escuchara con claridad.
Me contuve de bufar, si Harry fuera "mi chico" jamás habría hecho eso, y no tengo por qué mentirme a mí misma, era de esperarse, por ambos lados, de él y de ella.
En los recreos me preguntaban si quería salir y yo simplemente negaba con mi cabeza, no estaba para estupideces.
Ni siquiera sé si estoy enojada con ella o no, tampoco con Harry, aunque con él me podría inclinar por el sí. Más que enojada: resentida. Por más insensato que suene, es lo que siento.
Y, vaya suerte, el día siguiente al percance la tendría que ver en el colegio, en un día en el que no salgo exactamente temprano. Al menos, a él no lo tengo que ver, creo.
-
Miré de nuevo a la esquina con resentimiento, caminé más rápido para evitar incidentes y no puedo evitar pensar en cuando fuimos a refugiárnos a un mall, él protegiéndome y evitando que yo pescara un resfrío.
Tampoco pude evitar pensar en lo irónico que es pensarlo ahora.
Tras varios minutos de patear piedras mientras caminaba por fin llegué a mi casa. Que, al menos para mí, desprendía cierto calor hogareño que ninguna otra casa en la que yo hubiera vivido antes tenía.
-Vaya, hasta que por fin temprano -musitó mi madre. Ella realmente odia que llegue tarde, cosa que siempre hago, excepto hoy, porque algunos días espero a Harry u otras cosas, pero hoy me fui sin más del colegio.
-Sí -respondí. Vaya, el calor hogareño. Aunque, prefiero estar aquí que en alguna otra parte.
Calenté mi almuerzo y lo comí, luego pese a la falta de cosas que hacer me puse a ver televisión, cambiando los canales a cada segundo. Lentamente me estaba quedando dormida, unos toques en la puerta me despertaron.
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So Close But So Far Away.
FanfictionEl reto más difícil: ellos mismos. "Eran sólo dos almas más perdidas en el mundo, parecidas en muchos aspectos, rotas por el pasado. ¿Por cuánto tiempo más permanecerán sin darse cuenta de que deben estar juntos?" © ~Actualizaciones lentas.~
