No; no había sol, ni un poco, el cielo estaba repleto de nubes. A pesar de que era una de mis cosas favoritas algunas veces está demasiado helado, aunque eso, en mi perspectiva no es un problema realmente.
Harry había tomado la tarea de convocar a todos los chicos para el domingo y jugar bolos. Ya todo estaba casi listo, los chicos invitaron a sus respectivos amigos, que eran más bien "citas"; todo listo excepto por Niall, que se había rehusado hasta a abrirle la puerta de su casa a Harry tras no tener éxito con los mensajes de texto y las llamadas telefónicas.
Faltaba mi parte, mi tarea, que era convencerlo en ir. Es una presión, ya que casi todos confían en que yo lo traeré de vuelta a como es realmente, a pesar de no conocerlo tan bien como lo hacen ellos, razón por la cual no puedo comprender por qué me confiaron esa responsabilidad a mí. Pero sobre todo Kendall cuenta conmigo, en que lo traería de vuelta; seguía viendo sus suplicantes ojos acuosos, más claros de lo común, como tan pocas veces los había visto, y no podía defraudarla, se lo había prometido.
Al salir, el aire gélido me golpeó y me cubrió como si fuera una sábana. Caí en cuenta de que no iba a hacer calor por el momento y tuve que tomar otra chaqueta. El camino a casa de Niall estaba sorprendentemente solitario, tal vez hoy era uno de esos días en que las personas sólo quieren dormir y estar bajo el calor de sus hogares.
Mi itinerario de hoy se "basaba" en convencer a Niall para ir a jugar bolos, porque con esa mínima acción volvería a dibujarse el círculo de amigos y se volvería a establecer ese lo-que-sea que tenía con Kendall hace menos de una semana; debía quedarme con él hasta la hora del "reencuentro", que era como dramáticamente había llamado Louis a la ocasión, e irme con él hasta allí, para después tal vez estar de mediadora entre Nendall, sólo si fuera indiscutiblemente necesario y luego, dejaría las cosas fluir normalmente. Fluir como lo hacían los rusos chocolate con leche de Harry al son del viento, meciéndose armoniosamente... Y ese, había sido precisamente mi problema en los últimos días; pensaba demasiado en Harry, tal vez más de lo normal, y no sobre nuestra amistad exactamente.
Al llegar por fin a casa de Niall ni recordaba cómo sabía que él vivía ahí, sólo recordaba que la primera vez que la había visto me habían llamado la atención las mimadas hortensias de su madre, al igual que ahora. Los nervios me comían viva y ni sabía si había alguna razón válida para eso, así que sólo esperé a que abriera la puerta después de mis insistentes toques y la cerrara en mi cara al verme.
-Hola, yo no... -me apresuré a decir antes de que me interrumpiera, pero igual lo hizo.
-Sé que lo sienten, o al menos eso es lo que todos dicen. Pero sea lo que sea ya no me importa, así que gracias por venir, sabes cómo devolverte.
Había una posibilidad enorme de que yo nunca hubiera estado tan furiosa ante un comentario suyo, tanto como para querer atestarle una fuerte bofetada, como en ese momento, pero me contuve, para su suerte.
-Sí, bueno... Lo sé. Ya imaginarás que también pasé por eso, me contaron que les hablaste sobre mí cuando todo pasó.
-Tú... ¿Tú...? -su carcaza de enfado se estaba rompiendo, un ceño fruncido y una voz con tono confundido se habrían paso para tomar el control de las emociones expresadas en su rostro.
-La verdad es que no voy a saber qué hice yo si no dices nada.
-Sí, yo... Lo siento. Entonces... ¿No estás enojada con ninguno? Ni con... ¿Con Harry? -dijo forzosamente, como si le costar pronunciar su nombre.
-No, no lo estoy. Con nadie, ni con Kendall ni con Harry. Y tú, no deberías de estarlo.
-¿Cómo no? ¿Sabes lo que hicieron? ¡Frente a mis ojos! Casi como si yo no estuviera ahí.
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So Close But So Far Away.
FanfictionEl reto más difícil: ellos mismos. "Eran sólo dos almas más perdidas en el mundo, parecidas en muchos aspectos, rotas por el pasado. ¿Por cuánto tiempo más permanecerán sin darse cuenta de que deben estar juntos?" © ~Actualizaciones lentas.~
