Ya llevaba algunas semanas de vacaciones y me había ido bien, aunque no había visto a mis amigas en todos estos días. Lo digo porque son las únicas que me entienden, en parte porque en algunas cosas sigo sola.
Hoy acompañaría a mi papá a su trabajo; como el día de llevar un hijo al trabajo, solo que hoy era un día común. No me esmeraba demasiado la idea de ver muchas personas trabajando mientras yo rebosaba de libertad, pero lo hice porque no quería quedarme encerrada en mi habitación el resto de la semana y mi padre era una de las pocas personas con las que podía hablar libremente.
Me puse una blusa negra holgada con un corazón roto con la leyenda "love hurts", unos jeans ajustados azules y mis converse negras con cuadros verdes. No me preparé demasiado ya que solo iba a una empresa en la que no se supone que hay personas menores a una edad universitaria.
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Al llegar mi padre saludó a todos los que conocía como de costumbre y también a todos los guardas y encargados a medida que nos dirigimos a su oficina. Ya yo conocía un poco la dinámica que se practicaba ahí porque había venido aquí al menos unas 2 veces antes.
El día transcurrió con normalidad, me presentó a algunas personas, a algunas las había visto antes y a otras jamás en la vida les había siquiera dirigido la mirada aunque afirmaban que me conocían de toda la vida. Luego fuimos a desayunar y ya yo estaba emocionada por salir de ese lugar tan profesional con teléfonos sonando a cada segundo y personas vestidas muy formal, yo estaba a punto de cruzar la puerta para empleados y me detuve al oír la voz de mi padre al detenerse el también:
-¡Anne!
En ese momento una mujer de cabello oscuro y piel morena pero no demasiado levantó su vista buscando a mi padre. La mujer se levantó y sacudió el hombro de un chico que estaba a su lado al ver que nos dirigíamos hacia ella.
-Oh hola- dijo 'Anne' amablemente.
-Hola, sólo pasaba por aquí para presentarte a mi hija- dijo posando su brazo sobre mi hombro- Ella es Stella.
-Mucho gusto- dijimos al unísono y reímos- Yo también traje a mi hijo al trabajo, que coincidencia, él es Harry- dijo mientras un chico de rulos cafés ponía su teléfono a un lado y se levantaba a estrechar la mano de mi padre y luego incómodamente la mía.
-Íbamos a ir a desayunar, no sé si les gustaría acompañarnos, o no sé.
-Claro nos encantaría, de hecho ya íbamos a desayunar- la mujer agarró su chaqueta y le hizo una seña a su hijo y nos fuimos.
¡Genial! El único momento en el que solo íbamos a ser mi padre y yo se esfumó, ahora íbamos con una mujer notablemente más alta que mi padre y su hijo que pasaba pegado a su teléfono, relucía mi timidez natural.
Mientras llegábamos al restaurante tuve la oportunidad de ver más detenidamente a 'nuestros acompañantes' y pude ver que mi padre y Anne no dejaban de charlar, parecían viejos amigos. Anne tenía un hermoso cabello negro casi a la altura de su cintura, unos ojos creo que café claro y unas facciones bien formadas al igual que Harry, que contaba con unos hermosos ojos verdes... bueno unos ojos verdes y labios muy rosados a decir verdad, era bastante alto y llevaba una camisa gris, un pantalón negro, un abrigo negro *demasiado grueso para el clima del día* y unos zapatos gastados cafés. Me iba a poner los audífonos y sumergirme en mi música pero parecería demasiado descortés, además que se notaría ya que estaba notablemente callada al lado de Harry observando a mi padre adelante hablando con Anne.
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El día transcurrió con normalidad a pesar de ese extraño desayuno con Harry y su madre... Anne y su hijo... como sea. Comimos pizza para el almuerzo y ya era hora de partir al hogar, cosa que me tranquilizaba.
Al salir nos encontramos con Anne, otra vez (esto decía que duraríamos más en salir, ya que se pondrían a hablar otra vez). Hablaron un rato y luego Anne le dijo a Harry que esperara con nosotros mientras ella iba al baño. El teléfono de mi padre vibró, se disculpó y se retiró diciendo que iba a cepillar sus dientes, luego quedamos solo Harry y yo.
Alcé la vista al oír a Harry decir algo: -¿Cómo? Lo siento no te oí.
Harry hizo una pequeña sonrisa y dijo: -Te pregunté que como te llamabas.
-Oh, me llamo Stella. Y tu eres Harry ¿cierto?- cosa que sabía de sobra ya que su madre tendía a llamarlo incontables veces y no era un nombre complicado así que lo recordaba.
-Efectivamente- dijo Harry muy amable- Y, ¿estudias?
-Sí, curso tercer año en el colegio Saint Vincent, ¿tú?
-Voy a 11vo, en el Saint Louis, que queda como a dos cuadras del tuyo-.
-Sí, he ido un par de veces y es un lindo lugar para estudiar- dije, por alguna razón querría hablar con él, tal vez porque era una persona de una edad parecida a la mía y hoy había estado con personas más viejas, y raramente mi timidez se había ido poco a poco.
-Sí, lo es. Y ¿qué edad tienes?
-15 y ¿tu?
-17. Y ¿cuál es tu historia?
-¿Cómo historia?
-Si porque éstas aquí, yo porque mi mamá me castigó y no me deja salir, para asegurarse de que no saliera me trajo.
-Oh, a mí mi padre me invitó y accedí porque no tenía nada mejor que hacer.
Seguimos hablando unos minutos y luego llegaron nuestros padres, nos despedimos y tomamos nuestros respectivos caminos a casa.
En el auto no hablé con mi padre solo me quedé pensando en lo diferente que había sido Harry cuando me habló en comparación al resto del día... Harry.
Harry.
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So Close But So Far Away.
FanfictionEl reto más difícil: ellos mismos. "Eran sólo dos almas más perdidas en el mundo, parecidas en muchos aspectos, rotas por el pasado. ¿Por cuánto tiempo más permanecerán sin darse cuenta de que deben estar juntos?" © ~Actualizaciones lentas.~