Al principio, había sólo una estrella, pequeña y sumamente brillante, pero luego aparecieron más, cada vez aparecían más y más conforme se miraba con detenimiento. El cielo se iluminó con millones de lo que a la vista humana parecían diminutos faroles, creando un espectáculo maravilloso; donde de la oscuridad apareció luz, fundiendo la oscuridad hasta que el cielo fue sólo luz.
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-Traje lasaña -anunció mi padre asomando un poco su cabeza por las puertas de cristal que conducían al patio, al patio que me había servido de refugio este último año- ¿Vienes a comer?
-Amm, sí, sí. En un momento voy -anuncié después de unos segundos de silencio.
Dio media vuelta y fue a comer, era tarde, había estado todo el día sola en casa, sólo hablando por mensajes con Vanessa y Harry. Fue un día aburrido, escuché música, vi televisión, ordené un poco mi cuarto e inclusive hice la tarea. Nada especial había pasado hoy, sólo fue otro día más.
-¿Vas a venir o qué? -sentenció mi padre detrás de mí, no oí la puerta abrirse por estar sumida en mis pensamientos, de seguro pasaron muchos minutos desde que se fue, siempre se desesperaba cuando no llegaba rápido a comer.
Bufé y me levanté sin dirigirle palabra alguna, me senté en mi campo habitual y comencé a comer junto a mi hermana.
-¿Cómo les fue hoy? -habló mi padre al sentarse.
-Bien -respondimos Kat y yo al unísono.
-Me alegro. ¿Cuándo vuelven su madre y hermana?
-La otra semana, a más tardar, seguro el fin de semana -mi padre asintió y nos quedamos en silencio.
Mi teléfono vibró en mi bolsillo, de seguro sería un mensaje de Harry. Kat me miró satírica.
-Conocí a Harry -sonrió burlona a mi padre- Ayer estaba aquí.
-¿Ah sí? -Mi padre me miró de manera inquisitiva- ¿Se divirtieron?
Miré a Kat queriendo ahorcarla con la mirada. Tomé un largo suspiro y rodé los ojos.
-Sí, ayer estuvo aquí un momento para dejarme algo que le presté. Todavía te acuerdas de él, ¿cierto? Es un gran chico, tan respetuoso y cordial, Kat ni le dirigió una mirada, ni saludó -fingí con una mueca estar resentida con Kat.
Si me molestaba, tendría una probada de su propia medicina, con los años ya debería de tenerlo por seguro. No suelo ser una persona vengativa, suelo tener paciencia e ignorar, excepto con mis hermanas. Kat me miró cansada, enojada. Mi padre la miró desconcertado.
-Sí, es... Es un gran chico. Si le dedicaras un poco de tiempo te darías cuenta, apuesto a que te agradaría -suspiró cansado mirándola con resentimiento.
-Es una lástima que sea tan grosera -negué con la cabeza tratando de aguantar la risa.
-Sí, lo es. Deberías de saludarlo al menos, es el primer paso. Ten en cuenta que es alguien muy especial para tu hermana.
Sin poder evitarlo, sus palabras causaron un revuelco en mi estómago, soy consciente de lo que quiso decir mas debo admitir que lo pensé de otra manera, de una mucho más comprometedora.
Sonreí ante su comentario, no solía defender mis opiniones muy seguido. Kat me dirigió una mirada asesina y reí sonoramente.
Terminamos de comer en silencio, a excepción del sonido de los cubiertos chocando contra la vajilla y algunos sonidos que salían involuntariamente de nuestras bocas. Coloqué mi plato y vaso en la pila y me dirigí a la sala de estar, me senté en uno de los sillones y revisé mi teléfono, el cual había vibrado y no había revisado.
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So Close But So Far Away.
Fiksi PenggemarEl reto más difícil: ellos mismos. "Eran sólo dos almas más perdidas en el mundo, parecidas en muchos aspectos, rotas por el pasado. ¿Por cuánto tiempo más permanecerán sin darse cuenta de que deben estar juntos?" © ~Actualizaciones lentas.~
