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Mark y Jackson enemigos que cogen solo por placer.
Contiene escenas +18. Si eres sensible o no te gusta esta clase de contenido no lo leas.
╰──◌ི🌑 Jackson → Activó/Top
╰──◌ི🌑 Mark → Pasivo/Bottom
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゚。 𝘔ꪖ𝘳𝘬𝘴ꪮꪀ
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ꜜ 𖦹 🌑 ˖ 𝕀𝐭'𝕤 𝐉𝕦𝐬𝕥 𝐒𝕖𝐱 ↺ꥈ 🌑 𓈈
Las clases ya habían terminado y los pasillos de la facultad comenzaban a vaciarse poco a poco. Mark salió del aula con paso firme, aunque por dentro iba hecho un desastre. Su mirada iba clavada al frente, ignorando todo a su alrededor.
Sabía muy bien a dónde se dirigía.
Al cruzar las puertas principales de la Universidad, lo vio. El auto negro de Jackson estaba parqueado bajo la sombra de un árbol, en una zona algo apartada. El motor apagado, las ventanas oscuras. Esperandolo.
Mark respiró hondo, se pasó una mano por el cabello y caminó directo hacia él. Cuando llegó, sin dudar, abrió la puerta del copiloto y entró.
— Llegas justo a tiempo — Murmuró Jackson sin mirarlo, con esa voz que le raspaba los nervios a Mark de forma deliciosa.
— Vamos de una vez — Soltó Mark, recostándose en el asiento con un gesto indiferente.
— Perfecto — Respondió Jackson, apenas torciendo los labios en una sonrisa ladina.
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Desde otro punto de vista.
En la terraza de la universidad, Bang Chan apagaba su cigarrillo con la suela del zapato. Aún no se había movido desde que Bambam se fue luego de su confesión.
El aire era fresco, pero su cabeza seguía algo cargada.
Miraba distraídamente hacia abajo, como buscando un respiro entre los estudiantes que salían del edificio. Fue entonces que sus ojos captaron a Mark.
Lo reconoció al instante. Caminaba solo, con ese porte arrogante que a veces irritaba y a veces fascinaba. Pero no fue eso lo que lo hizo fruncir el ceño.
Fue el auto.
— ¿Ese no es el auto de Jackson? — Se preguntó a si mismo — Claro que lo es.
¿Jackson estaba esperándolo?
Y Mark, sin dudar, se subió.
Bang Chan se quedó inmóvil, apoyado contra la baranda metálica. Una ceja levantada, los labios apretados.
No entendía nada.
— ¿Desde cuándo esos dos...? — Murmuró para sí, entrecerrando los ojos mientras el auto arrancaba y desaparecía entre los árboles del estacionamiento.