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Mark y Jackson enemigos que cogen solo por placer.
Contiene escenas +18. Si eres sensible o no te gusta esta clase de contenido no lo leas.
╰──◌ི🌑 Jackson → Activó/Top
╰──◌ི🌑 Mark → Pasivo/Bottom
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゚。 𝘔ꪖ𝘳𝘬𝘴ꪮꪀ
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El timbre sonó y Mark abrió la puerta con desgano. No esperaba a nadie, y al ver quién era, frunció el ceño.
- ¿Tú? - Preguntó, cruzándose de brazos con firmeza.
Frente a él, el chico de la fiesta; alto, con una sonrisa y un enorme ramo de rosas rojas en la mano, tan grandes como su insistencia.
- Solo quiero hablar - Dijo, dando un paso más cerca, haciendo que el aroma fuerte de las rosas invadiera el umbral - No me has respondido los mensajes, pensé que podíamos intentarlo en persona...
- No te respondí los mensajes, porque no me interesas - Respondió Mark, sin moverse de su sitio.
- ¿Entonces por qué me diste tu número? Vamos, Mark, ¿por qué no me das una oportunidad? Solo una cita, te juro que no te arrepentirás.
Mark se quedó helado por un segundo, mirándolo con incredulidad hasta que se dió cuenta de algo.
- Espera... ¿Cómo supiste dónde vivo? Yo jamás te di mi ubicación.
El chico rio con descaro.
- Logré localizarte por tu número. No es tan difícil, la verdad.
<< Ay, no puede ser... me acosté con un acosador... >> Pensó Mark, cerrando los ojos con frustración << Señor, ¿qué hice yo para que me toquen hombres tan estúpidos? Envíame uno que sea bueno para mí... o quién realmente esté destinado a mí >>
Mark retrocedió con incomodidad, girando el rostro cuando el chico intentó extenderle el ramo de rosas, como si fuera un premio que no quería ganar.
Justo en ese instante, Jackson pasaba con su auto sin rumbo fijo, distraído mirando por la ventana, hasta que lo vio.
Primero la imagen del ramo de rosas rojas. Luego la cara de fastidio y miedo que intentaba ocultar Mark. Y finalmente, la insistencia patética del tipo que se acercaba más y más, invadiendo su espacio.
El estómago de Jackson se contrajo de golpe, como si le hubieran dado un puñetazo. Un calor violento le subió por el pecho hasta la garganta, quemándole.
¿Rabia? ¿Coraje? o ¿Acaso se puso celoso?, la verdad lo único que le importaba era actuar.
Sin pensarlo dos veces, estacionó el auto de un golpe, bajó y se dirigió a ellos con pasos rápidos y firmes.
- ¡¿Qué mierda crees que haces?! - Dijo entre dientes, su voz baja pero cargada de ira, mientras agarraba al tipo del cuello de la chaqueta y lo apartaba de un tirón, haciéndolo caer de espaldas contra el césped.