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Mark y Jackson enemigos que cogen solo por placer.
Contiene escenas +18. Si eres sensible o no te gusta esta clase de contenido no lo leas.
╰──◌ི🌑 Jackson → Activó/Top
╰──◌ི🌑 Mark → Pasivo/Bottom
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゚。 𝘔ꪖ𝘳𝘬𝘴ꪮꪀ
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Bambam se removía entre sueños, pero algo era distinto: unas manos cálidas lo recorrían, subían lentamente por su torso hasta que una pellizcó uno de sus pezones. El contacto lo hizo gemir bajito, estremeciéndose bajo esas caricias.
De pronto, dos dedos rozaron sus labios y se colaron dentro, empapándose con su saliva. Inconsciente, comenzó a chuparlos, succionando con ansias, como si su cuerpo ya supiera qué hacer aunque su mente aún flotara en la penumbra de sueño.
Mientras tanto, la otra mano jugueteaba con sus pezones, apretándolos con fuerza suficiente para arrancarle gemidos ahogados. Bambam se arqueaba, temblando, y en medio de ese torbellino de sensaciones un pensamiento lo atravesó:
<< Estas manos son grandes... sus dedos son bastante largos...>>
Los dedos salieron de su boca, húmedos, y una caricia suave se deslizó por su mejilla, tan tierna como peligrosa.
- ¿Quién eres? - Susurró con voz temblorosa- ¿Por qué no puedo verte con claridad?
De repente, como si una niebla se disipara, su vista se aclaró. Su respiración se cortó en seco cuando sus ojos reconocieron la figura sobre él. Yugyeom, encima suyo, mirándolo fijamente, mordiendose el labio inferior y los dedos que aún brillaban por la saliva.
- ¿Yugyeom? ¿Qué haces aquí? - Murmuró Bambam con la voz temblorosa, sus ojos abiertos de par en par.
El menor llevó un dedo a sus labios húmedos, sonriendo apenas.
- Shhh... alguien podría oírte.
Las mejillas de Bambam ardieron de vergüenza, su cuerpo se estremecía bajo el peso del otro. Antes de poder reaccionar, Yugyeom tiró de su pantalón, bajó el bóxer con un movimiento decidido y, sin darle tiempo a nada, sus dedos, aún húmedos de saliva, se deslizaron hasta su entrada.
Un jadeo ahogado escapó de la garganta del peliblanco cuando esos dedos lo penetraron lentamente, haciéndolo temblar contra las sábanas. Yugyeom empezó a moverlos con firmeza, cada vez más rápido, arrancándole gemidos descontrolados que resonaban en la habitación.
- Haces demasiado ruido - Murmuró el menor, inclinándose sobre él, sus labios rozando los de Bambam- Esta es la única forma en la que puedo callarte.
Lo besó con fuerza, profundo, mientras sus dedos seguían empujando dentro de él con una intensidad que lo hacía perder la razón. Sus cuerpos se agitaban en un vaivén frenético, hasta que Yugyeom se apartó apenas, pegando sus labios a su oído.
- ¿Te gusta? - Susurró con voz ronca.
Bambam despertó de golpe, jadeando, con el corazón desbocado y las mejillas ardiendo. Su respiración era pesada, y aunque sabía que todo había sido un sueño.