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Mark y Jackson enemigos que cogen solo por placer.
Contiene escenas +18. Si eres sensible o no te gusta esta clase de contenido no lo leas.
╰──◌ི🌑 Jackson → Activó/Top
╰──◌ི🌑 Mark → Pasivo/Bottom
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゚。 𝘔ꪖ𝘳𝘬𝘴ꪮꪀ
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Mark cortaba las salchichas con calma, aunque su mente estaba lejos de la cocina. El sonido del cuchillo contra la tabla era lo único que llenaba el silencio del departamento.
— De alguna manera... me siento feliz — Murmuró, casi riendo con incredulidad.
Suspiró y dejó el cuchillo a un lado, apoyando ambas manos en la encimera. Su reflejo en la ventana le devolvía la mirada: ojitos brillosos, labios mordidos… y una sonrisa tonta que no quería desaparecer.
— No dejo de pensar en que se puso celoso... — Dijo en voz baja, dejando escapar una pequeña risa — Creo que me gusta creer que sí lo estuvo.
Tomó una de las salchichas recién cortadas y la arrojó a la sartén caliente, de repente recordó el calor del cuerpo de Jackson contra el suyo y en la manera en como le había devorado los labios.
— Ese beso... — Susurró — Es como si hubiera marcado territorio en mis labios.
El corazón le latía más rápido, y la sonrisa que intentaba contener se desdibujó.
— Qué idiota eres Mark — Se dijo así mismo, dejando escapar un suspiro cansado — Solo me estoy ilusionando... — Se mordió el labio inferior — Vamos, no es como si le vaya a gustar, además tengo que tratarlo como antes, me estoy empezando a dejar llevar por mis sentimientos y eso no está bien.
Jackson se dejó caer sobre el sofá, dejando escapar un suspiro cargado de frustración. El silencio del departamento se sentía pesado, tanto que el eco de su propia respiración lo irritaba.
— ¿Por qué hice eso? — Murmuró con fastidio, apoyando los codos sobre las rodillas.
No había ninguna explicación lógica. Había actuado por impulso, como siempre. Y lo peor era que, por más que lo intentara, no lograba quitarse de la cabeza la imagen de Mark riendo con ese tipo.
Apretó los puños. Y entonces, como si una corriente helada le atravesara la espalda, lo recordó. Ese chico los había visto besarse. Pero eso no era nada, justo cuando notó que el otro los observaba, sin darse cuenta estaba marcando territorio.
— Debo estar loco… — Susurró, llevándose las manos al rostro — Mierda… ¿qué fue lo que hice?
El miedo se filtró entre sus pensamientos. Sabía perfectamente cómo era la universidad: las noticias volaban, y los rumores aún más rápido. Si ese chico abría la boca, todo el mundo se enteraría. De él, de Mark, de todo.