Ruby se mantenía pegada a la puerta, intentando escuchar qué pasaba en la habitación.
Golpes suaves y gemidos, pero ella no quería escuchar a la mujer que gemía; ella quería al que daba los golpes, ella quería oír a su hermano.
El ruido se detuvo y ella bajó corriendo a la sala de estar. Desde que Akane se puso de novia con su hermano, no dejaba de visitarlos y veía cómo se encerraban en la habitación.
Ruby se la pasaba de mal humor, ya que no podía pasar tiempo a solas con Aqua.
Escuchó pasos en la escalera y vio a su hermano bajar. “¿Qué pasó, no estabas ocupado con tu novia?”
“Ruby” respondió con voz enojada.
“Vamos, hermanito, no te enojes, tú sabes bien que te puedo ayudar”, dijo mientras se acercaba y le daba un pequeño beso en los labios. Aqua la agarraba del cabello y la empujó a la pared mientras la besaba de manera más intensa.
Sus manos fueron a parar directo a los pequeños shorts de ruby y empezó a bajarlos, descubriendo que no llevaba nada debajo de ellos.
Aqua abrió su bata y empezó a restregar en la entrada de Ruby: "Hermano, espera, ¿y si nos des...?"; antes de que pudiera terminar sus palabras, Aqua la penetró y empezó a embestirla de manera rápida y profunda: "Tienes que mantenerte callada si no quieres que nos escuchen".
Ruby apoyó su cabeza en el obro de aqua mientras rebotaba por cada embestida que le daba: “Definitivamente, tú no puedes mantenerte alejado de mí, me perteneces”.
Las embestidas de Aqua fueron más bruscas, haciendo que su pene casi saliera por completo de Ruby. Esta solo podía gemir y decir incoherencias mientras su agujero succionaba fuertemente el pene de su hermano.
Ambos llegaron al límite. Aqua obligó a ponerse de rodillas a Ruby y se corrió en su cara; esta se limpió con su mano y lamió el semen que goteaba de su mano, mientras veía cómo su hermano subía las gradas para ir a dormir con su novia.
