Capítulo - 27

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¿Alguna vez sentiste que todo iba más o menos bien… hasta que, de pronto, dejaste de ver el borde de las cosas?

Porque eso me pasa ahora.

Sam y yo… no siempre fuimos un desastre. Hubo un tiempo en que lo manejábamos. Lina tenía dos casas, dos brazos que la recibían y dos versiones del mundo que la amaban sin enredarla. No éramos pareja. Pero éramos un equipo. Un “unos días tú, unos días yo”. Nada escrito. Nada firmado. Solo confianza.

Y ahora… ahora no sé si eso sigue siendo verdad.

No lo hice con malicia. No fue como esos padres que secuestran a sus hijos. Yo solo… quería empezar de nuevo. Salir de Royal Woods, encontrar algo mejor para ella. Para mí. Sabía que iba a dolerle a Sam. Por eso no le dije nada.

Y ahí estuvo el error.

Lo arruiné.

El día en que Lina y yo nos fuimos, Sam fue a casa. A mi casa. Supongo que solo quería verla. Hacer lo correcto. Pero cuando llegó, no había nadie. Solo mi madre. Y una computadora abierta.

No sé si fue curiosidad o desesperación… pero lo encontró. Nuestra ubicación. Y vino.

Y sí… entiendo por qué lo hizo. Yo también lo haría.

Pero ahora todo está patas arriba.

Ella vino al jardín, firmó como su madre, se la llevó sin decirme nada. Justo como yo lo hice antes. Tal vez fue su forma de hacerme sentir lo que ella sintió. Tal vez solo fue un impulso.

El problema es que… esto ya no es solo entre ella y yo. Es entre los tres. Y por primera vez me pregunto si estoy a punto de perder algo que pensé que tenía asegurado: a Lina.

Antes no había peleas por la custodia. Antes no había abogados. Solo nosotros. Dos adolescentes que cometieron errores y luego intentaron hacer lo correcto.

Pero ahora Sam está en la ciudad. Sabe dónde vivimos. Y tiene todo el derecho de reclamar a su hija. No importa cuánto tiempo haya pasado. No importa si yo también soy su papá.

Me siento como si hubiera metido a Lina en una guerra sin declarar.

Y no sé cómo arreglarlo.

(Suena el teléfono. Lincoln está en su cuarto, sentado en el borde de la cama. Su celular vibra sobre la mesa. Pantalla: “Sam”)
Contesta. Voz apagada. Ni rastro de rabia, solo un ‘¿hola?’ seco.)

Sam:
—Lincoln…

(Silencio. Él no responde. Ella continúa con la voz temblorosa pero firme.)

—No quiero discutir. Solo… necesitaba decirte algo antes de que esto se salga de control.

(Lincoln cierra los ojos. El corazón, como un tambor lento.)

Sam:
—Teníamos algo. Un sistema que funcionaba. Sin papeles, sin gritos, sin cortes… solo tú, yo, y Lina. Y lo rompiste.
Fuiste tú quien lo rompió.

(Ella respira hondo al otro lado. Hay un momento de quiebre, pero lo disimula.)

—No sé si esto se puede arreglar. Pero… mi mamá dice que lo mejor es demandar. Que legalmente tengo que proteger lo que es mío también.
No quería llegar a eso, de verdad. Pero… no me dejaste muchas opciones.

(Pausa. Y entonces, en voz baja, como si aún esperara que él dijera algo.)

—Lo siento, Lincoln. En serio.

(Clic. Fin de la llamada.)

Lincoln se queda mirando la pantalla por unos segundos, como si aún estuviera sonando. No dijo nada. Ni una palabra. Y no porque no tuviera algo que decir… sino porque todo dolía más de lo que creía.

"𝓔𝓼𝓽𝓸 𝓷𝓸 𝓮𝓼 𝓐𝓶𝓸𝓻" - 𝓣𝓱𝓮 𝓛𝓸𝓾𝓭 𝓗𝓸𝓾𝓼𝓮Donde viven las historias. Descúbrelo ahora