Epílogo

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YoonGi había cambiado más de lo que la gente pensaba

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YoonGi había cambiado más de lo que la gente pensaba. Después de todo el caso, dejó definitivamente la mansión en la que había vivido, ya que para su gusto actual era demasiado grande, estaba demasiado vacía y demasiado llena de recuerdos que ya no quería tener cerca. No era solo la casa en sí, era todo lo que representaba, las decisiones que no fueron suyas, la presión, una vida construida más por obligación que por elección y ese sentimiento de vacío que no logró llenar durante años.

Ahora, seguía teniendo el mismo peso sobre los hombros, o incluso más. La empresa no se había detenido por el escándalo, al contrario, durante meses tuvo que sostenerla mientras todo a su alrededor se tambaleaba y aun así, no perdió el control. Si algo había demostrado después de todo aquello, era que no solo había heredado el puesto de su padre, sino que realmente sabía mantenerse y era digno de él. Había tomado decisiones más firmes, más frías incluso, reestructurando partes de la empresa que antes estaban bajo las normas anteriores que su padre había dejado. Ya no quedaba casi nada de aquella gestión antigua.

La nueva casa era grande, sí, pero no exagerada. Tenía dos plantas, varias habitaciones, un despacho donde YoonGi pasaba muchas horas, un salón amplio con ventanales enormes que dejaban entrar la luz casi todo el día, terreno alrededor con jardín y una pequeña piscina de piedra que TaeHyung decía que parecía sacada de una casa vacacional.

Y allí era donde vivían ahora los dos, y donde para YoonGi, ya no había ningún rastro de aquel sentimiento vacío.

El alfa seguía trabajando igual o incluso más que antes, pero su vida ya no era solo trabajo. Antes podía pasar días enteros en la oficina sin pensar en volver a casa, pero ahora no, ahora siempre volvía, aunque fuera tarde, aunque estuviera cansado, aunque tuviera la cabeza llena de números, reuniones o problemas, siempre volvía.

Porque al otro lado siempre estaba TaeHyung, su precioso omega.

El omega había llenado la casa de vida poco a poco sin pedir permiso. Primero dejó algunas cosas en el salón, luego ocupó un armario, después otro, luego una habitación entera que terminó siendo su estudio y con el tiempo, descubrió su verdadera pasión, el diseño de moda.

En su nuevo estudio en la casa, habían maniquies con prendas a medio acabar, telas apoyadas en una larga mesa, listones, elásticos, agujas, bocetos de diseños tirados por cualquier superficie. A veces la casa olía a vapor y otras a comida que TaeHyung había intentado hacer sin seguir ninguna receta y que generalmente acababa rn un desastre. A veces cuando YoonGi llegaba de la empresa, se quedaba hablando con él sin parar, cambiando de tema cada dos minutos, enseñándole cosas al alfa aunque supiera que estaba ocupado, interrumpiéndolo en el despacho solo para sentarse en el sofá y quedarse ahí, haciendo nada.

YoonGi fingía que le molestaba y a veces lo miraba con esa expresión seria, le decía que recogiera, que dejara de hacer ruido, que no dejara cosas por medio, pero nunca lo echaba, nunca lo apartaba, nunca le pedía que cambiara realmente.

Sugar Daddy - YTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora