Lectura beta a cargo de Shigiya, FabledLife y Paragon of Awesomeness.
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Estaba oscuro.
Una oscuridad tan absoluta que ni el más leve rayo de luz podía atravesarla, haciendo que incluso el simple acto de mirar hacia abajo se sintiera como contemplar el abismo. Yami ni siquiera podía ver la ropa que siempre vestía. La chica no recordaba cómo había llegado a ese lugar. No había recuerdos, ni rastros de pensamientos, ni señales, ni sonidos, nada en absoluto. Solo un vacío opresivo, negro como la tinta, que parecía decidido a engullir no solo su entorno, sino también su propia identidad.
A pesar de haberse enfrentado a innumerables objetivos peligrosos a través de las estrellas, abominaciones de todo tipo, alienígenas con el poder de destruir ciudades, e incluso a un mago humano absurdamente poderoso a quien, hasta el día de hoy, seguía sin comprender. Sin embargo, a pesar de todo eso, en ese momento, Yami sintió un escalofrío que la tensó. No miedo exactamente, sino inquietud. De esas que se hunden en lo más profundo de tu mente cuando algo no anda bien.
—¿Hay alguien ahí? —preguntó en voz alta, o al menos eso creyó. Ningún sonido salió de sus labios. El silencio era sofocante, tan denso que ahogó su propia voz, dejando solo un débil susurro que apenas podía oír dentro de su cabeza.
Pasó el tiempo, pero era imposible saber cuánto. Los segundos pudieron haber sido minutos, pero esos minutos se convirtieron en horas hasta que el paso del tiempo mismo se sintió insignificante. Cuanto más permanecía allí, más la inquietud en su corazón se convertía en algo más profundo, en temor. No era por la oscuridad, ni por el vacío, ni siquiera por la soledad. Había vivido con ellos demasiado tiempo como para que la conmovieran.
No. Esto fue diferente.
Era la sensación de que no estaba sola. Que alguien, o algo, la había estado observando todo este tiempo.
—Sal —les advirtió, sin retroceder ante la posibilidad de que esto terminara en una pelea.
Y entonces apareció.
Sin un sonido ni un destello de luz, una figura se alzó ante ella. Mechones de cabello rubio, igual al suyo, largo y suave, brillaban tenuemente en la oscuridad. Unos ojos rojos, con una claridad como la de una joya, la miraban fijamente. El cuerpo era el de una joven, idéntico a ella en tamaño y forma. Era como mirarse en un espejo deformado.
—¿Tú eres... yo? —susurró Yami, y su voz finalmente se le escapó en un suspiro.
Pero esta versión de sí misma no estaba bien. Las manos como garras, los cuernos que se curvaban sutilmente a los lados de su cabeza y una sonrisa que no le correspondía... extraña e inquietante. El corazón le dio un vuelco. Algo no cuadraba; no le gustaba.
La visión de ese reflejo retorcido le provocó una oleada de repulsión en la columna vertebral.
Entonces el reflejo levantó una mano, que se transformó en un instante. El apéndice pulsó con energía oscura, y en ese instante, Yami se dio cuenta de que su cuerpo no respondía. Su cabello no se movió. Sus brazos se negaron a moverse. Ni siquiera podía levantar un dedo para protegerse.
—No. Vete —logró susurrar con voz temblorosa. El miedo en su interior se intensificó. Su imagen reflejada avanzó, paso a paso, acortando la distancia.
La espada captó la poca luz que había. Se elevó por encima.
Luego cayó.
—¡...!
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𝐓𝐨 𝐋𝐨𝐯𝐞 𝐚 𝐒𝐰𝐨𝐫𝐝 (𝐓𝐫𝐚𝐝𝐮𝐜𝐢𝐝𝐨)
Fanfiction𝑨𝒖𝒕𝒐𝒓: https://www.wattpad.com/user/NimtheWriter Después de sacrificar su brazo antes de su fallecimiento, Emiya cumplió sus deseos de nunca dejar que el pasado se repita. El hombre esperaba regresar en una tierra rodeada de espadas, esperando...
