Otto es un alemán reconocido por sus negocios perfectos, es un buen distribuidor de mercancía y necesito hacer negocios con gente así de pulcra. Además, gracias a Anastasia tengo de buena fuente de que es así. O eso espero.
Veo llegar a romina y me apresuro a salir. Aunque se ve algo deprimida, prefiero dejar mis preguntas para más tarde.
-¿Llevas todos los documentos?
-Sí, ¿cómo me veo? – me analiza al detalle y asiente segura.
-Te ves preciosa, me gusta cómo te queda ese color.
-Gracias, tú también te ves muy linda.
Luego de conducir por un momento, llegamos al recinto donde nos está esperando el hombre. Es una especie de castillo, donde cada espacio está determinada para las visitas netamente laborales del bajo mundo.
Un joven chico nos da una cordial bienvenida y nos guía hacia el lugar que tendremos la reunión.
Mientras pasamos por un pasillo largo, siento que golpean mi hombro y miro hacia un lado.
-Auch. – susurro.
-Disculpa. – me comenta fugazmente una voz.
La piel se me eriza y miro al robusto tipo que se aleja de mí, dándome la espalda y caminado hacia adelante.
Mis ojos se entrecierran para analizar su cuerpo y su pelo... y ese aroma.
-Aurora. – siento que Romina habla fuerte y chispea los dedos frente a mí.
La miro aturdida, mientras ella frunce el ceño.
-Llegamos, ¿te pasa algo? – pregunta mientras con curiosidad voltea a ver dónde se dirigía mi mirada, pero el hombre ya dobló hacia otro pasillo y no lo alcanzó a ver.
Niego, con poca seguridad, y me intento recomponer.
-No, no pasa nada, entremos.
-Sí, muchas gracias. – le dice al chico y abre la puerta.
Me quedo mirando nuevamente hacia el pasillo, hasta que siento un...
-Buenas noches, pasen por favor.
Dirijo mi vista hacia donde surge la voz y veo a dos hombres de pie frente a la mesa.
Uno de ellos es Otto, lo reconozco porque lo vi en fotos en internet, es alto, de cabello rubio, grande en todo aspecto, con una presencia imponente y unos ojos de color celeste igual que los míos.
El otro es alguien totalmente desconocido para mí, con tez clara, cabello negro, ojos azules; tan intensos que parecen negros, una altura que me hace sentir un llavero, cejas pobladas y pestañas largas, posee unos labios gruesos y rojos.
Ambos visten completamente de negro.
-Buenas noches, soy Romina Gonzales.
-Buenas noches, soy Auro...-
-Sé perfectamente quien es usted, es igual a Anastasia. – me comenta el rubio.
Asiento y sonrío.
-Sí, asi parece.
Ambos toman la iniciativa y separan dos asientos de la mesa.
-Por favor, tomen asiento, ya ordenamos un bebestible y pronto llegará, ¿desean comer algo?
-No gracias. – decimos con la morena al mismo tiempo.
Nos sentamos, yo quedando frente a Otto, con Romina a mi lado.
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LUCIFER II
RomanceSiempre tratada como un juguete que ellos podían pasar de mano en mano. Ya era hora de que le tocara a ella jugar ese juego, y cuando comenzó la carrera, no pensaron que aquella prostituta tuviera tanto potencial. "Señora De Salvatore" "Señora De Vo...
