Capítulo 86

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Daniel había salido a dar un paseo, sus amigos se habían quedado ya que preferían dormir un poco más. Pero él quería un poco de aire fresco.

Pero no se esperaba encontrar tal escena.

Estaba su querido primo y su víbora rastrera; esa era una buena oportunidad para por fin conocerlo y demostrarle qué es lo que le puede pasar si se le ocurre lastimarlo.

Empezó a caminar en su dirección con esa intención hasta que una melena rojo brillante le bloqueó el camino.

—Espero que no vayas a hacer lo que creo que vas a hacer —dijo la pequeña Weasley con el ceño fruncido.

—¡Ah, Ginny! No te vi llegar.

Y Ginny no esperaba acercarse así a él. Ella estaba leyendo tranquilamente cerca de un árbol cuando vio a Daniel caminando. En un inicio no iba a acercarse, ya que no tenía el apoyo de Harry (él se quedó en su habitación. No estaba segura de qué fue lo que dijo Cedric, pero Harry estaba raro desde que habló con él, luego preguntará) y no podía hacerlo sola.

Pero en cuanto vio que se dirigía hacia la bonita pareja (los vio desde que llegó, pero no iba a acercarse a interrumpir la cita) no pudo quedarse callada.

—Llevo rato aquí, pero eso no importa. No puedes ir a interrumpirlos así como así —dijo Ginny firme... mucho más firme de lo que se ha sentido cerca de él últimamente.

—¿Y por qué no? Me parece el momento perfecto para dejarle claro a esa serpiente lo que le puede pasar.

—No lo hagas si no quieres que Marcos te odie... ¿No crees que ya tiene suficiente con sus mejores amigos molestándolo con lo mismo para que tú también lo hagas?

—Pero no creo que sea bueno que se estén abrazando en público.

—Ellos tienen tanto derecho como cualquier otra pareja —dijo Ginny con firmeza, y Daniel empezó a sentir una sensación rara en su estómago ante eso; pocas veces había visto a Ginny tan firme—. ¿Y si mejor nos vamos a otro lugar?

—Pero ellos... —iba a reclamar, pero al ver la mirada que le puso Ginny decidió abstenerse de momento—. Está bien... pero estaré atento a cualquier cosa —dijo mirando mal a la pareja.

Ginny solo puso los ojos en blanco antes de tomarlo de la túnica y empezar a caminar hacia el lugar donde estaba sentada; era peor que sus hermanos, y eso que ellos también eran sobreprotectores.

Pero era obvio, siendo la única niña y, aparte, la más pequeña.

Estaba por sentarse cuando de repente se dio cuenta de algo... algo muy malo.

¡ELLA NO PODÍA QUEDARSE SOLA CON ÉL!

¿En qué estaba pensando cuando sugirió que se sentaran juntos? ¡Era una pésima idea!

Esa era la cuestión: no estaba pensando, y ahora tenerlo sentado a su lado la iba a matar.

—¿Y? ¿Ya sabes qué hacer estas vacaciones? —preguntó Daniel metiendo un tema de conversación.

"¡¡Habla, Ginny!! ¡¡HABLA!!" gritaba para sus adentros.

¿Dónde estaba Harry cuando se le necesita?

—Emmm, aún no lo pienso bien —dijo Ginny sentándose, tomando el libro y jugando con él para tratar de pensar en algo más—. Yo... no suelo hacer mucho. Creo que lo más interesante que hago es cuando juego quidditch con mis hermanos.

—Debe ser interesante, ya que ellos son muy buenos. ¿Tú también eres buena?

—Ehhh... —a Ginny se le frió el cerebro por un segundo, pero logró hablar—. Yo... no me considero mala.

Aprender a amar ~Harry x CedricDonde viven las historias. Descúbrelo ahora