☆Sinopsis☆

718 56 6
                                    



Diciembre del 2015.

Los Ángeles, California.


El clima friolento atravesó entre la chamarra negra que acobijaba a la chica de ojos cafés; las gotas de la lluvia caían como pequeños palillos punzantes, creando que su piel se erizara por debajo de su vestidura. Las hebras de su cabello se pegaban entre su cuello; las lágrimas bajaban poco a poco por sus mejillas y su vista se tornó borrosa.

El sabor salado en su paladar se hacía más amargo; un nudo se formó en su garganta anunciando el llanto voraz que soltó al ver el inigualable parque adornado con pequeñas luces que parecían gotas entre los árboles; las personas se veían borrosas corriendo de un lado a otro; una risa burlona resonó en sus oídos captando su atención, su piel se erizó y sintió pavor al ver el rostro del chico que aparecía en sus alucinaciones.

Sus pies se quedaron estáticos sobre el pavimento; las gotas de la lluvia se volvieron insaciable, pronto su respiración se volvió entrecortada.

El chico de ojos verdes se plantó despreocupado frente a ella, su rostro se endureció provocando una sonrisa sarcástica; inconscientemente sus pies se aproximaron con lentitud mientras que la chica de ojos cafés, no se inmuto ante la cercanía que poco a poco se volvió mínima.

Todo alrededor se tornó gris y la lluvia los empapo por completo [...]

]

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.





Mi cuerpo sintió temor, me sentía empapada y mi conciencia sabía que no era real.

Una delgada línea recorrió mi cuello hasta mis hombros, la necesidad de gritar se atoro en mi garganta como presa de unas manos imaginarias y las ganas de respirar eran escasas...

—Ekaterina —escuche lejanamente, mi cerebro trataba de hacer conexión con la áspera voz que no lograba reconocer— Ekaterina, debes despertar...

Abrí los ojos impulsivamente tratando de reconocer el lugar donde me encontraba; mi respiración era entrecortada mientras que mi cuerpo temblaba.

—Tranquila Ekaterina estas a salvo —dijo un hombre plasmándose frente a mi.

—¿Donde estoy? —pregunte llevando mis piernas hasta mi pecho.

—Estamos en tu sesión semanal —dijo suavemente— Soy el Doctor Mendoza, tranquila...

Cerré mis ojos tratando de recordar al Doctor... aliviada recordé l experimento de la semana, la hipnosis.

—Discúlpeme, yo... —tartamudee.

—Tranquila, este es un efecto secundario de la hipnosis fue muy breve —hizo una pausa— cuéntame que vistes.

Hice una pausa— No... no lo recuerdo...

—¿Qué es lo que traes en esa caja? —pregunto curiosamente.

—Meses atrás... llegaron a mi departamento unas cartas sin remitente —solté un suspiro— solo con una firma, algo confusa y bueno... es un nombre que reconozco pero no se ¿Cómo?

—¿Qué nombre?

—Moxley...

—¿Moxley? ¿Está segura? —dijo en tono de sorpresa.

—Si doctor, ¿Pasa algo?

—No, tranquila. Bueno te tengo una propuesta.

Un silencio incomodo inundo la habitación y la mirada del doctor se tornó confusa hasta que dijo—: Escribe cartas... dirigidas a esa persona.

—¿Por qué? —dije confusa.

—Es un método algo ortodoxo pero, creo que te servirá.

Dude unos minutos y dije—: Si es así, no está de más intentarlo.

—Bien. Empieza a escribirlas de manera que transmitas lo que sientas y piensas cuando despiertas de las pesadillas —pauso—bueno si deseas puedes traerlas, o bien, las guardas tú y cuando estés lista para que alguien las lea, solo busca la manera de enviarlas.

—No me parece una mala idea, pero, tengo que dirigirme a alguien, ¿No? ¿A quién sería?

—Escríbeselas a Moxley, después de todo, él siempre está en tus sueños.







|| Cartas a Moxley || [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora