★Capitulo 18★

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As recalled Moxley. |Parte 2|


Cincinnati, Ohio.

Enero, 2009.


No hay palabras adecuadas y desgarradoras que deba decir... Un mes ha pasado desde que Katia y Galina desaparecieron. Mejor dicho secuestradas. El día que fui en busca de ellas, regrese a mi casa con el ánimo por los suelos, el hecho de saber lo que Drake haría en contra de Katia, me carcomió la conciencia. Era el que sabía desde un inicio lo que sucedería, pero no pude ayudarlas.

Preferí cerrar la boca por miedo e impotencia —error fatal— no tengo ni la más mínima prueba de que Drake está detrás de todo esto. Ni siquiera me he aparecido por el gimnasio para retirar mi indemnización. Algunos años en la lucha independiente ha sido algo rigoroso, tanto en lo monetario, como en lo laboral.

Hace una semana recibí una llamada, del buscador de talentos de la WWE. Dicho representante me informo que a causa de mis extraordinarias luchas callejeras, se ha decidido darme una oportunidad de contrato empezando en la academia de lucha encargada de formar a luchadores con buenas técnicas —NXT—, por lo que califico para ser uno de ellos, con la única condición de participar en algunas terapias por control excesiva de agresividad.

Mis pensamientos en estos instantes se llenaron con los recuerdos que Katia y yo habíamos creado. Esta oportunidad, hubiera resuelto la mayoría de nuestros problemas. Sería el impulso de poder darle todo lo que ella necesitaba.

Aún no había formado el valor de salir de casa, las calles y los sonidos ya no eran los mismos, para lo único que salía era poder escabullirme entre los árboles que se situaban a las fueras de la ventana en la habitación de Katia. La luna y la soledad habían llenado ese vacío que Katia había dejado, mi conciencia reprocho mi poca autoestima, y al término del día se convirtió en uno más en donde ella ya no estaba.

(...)

Cualquiera con ganas de despertar una mañana sabría que día era hoy —yo no—. Hoy me había despertado como en los días anteriores —por el sonido de mi celular— siempre que lo veía me ilustraba *Número desconocido*, nunca atendí a las llamadas. Pero hoy sentía que sería distinto.

— ¿Jon? —dijo una voz al otro lado del teléfono. Su fluidez y poco acento norteamericano confundió mis sentidos— ¿Jon Moxley?

—Después de meses, hasta hoy decides llamarme —dije con amargura, ante la voz de mi viejo amigo.

—Lo siento, amigo... —dijo en tono triste— Algunos oficios extracurriculares me han tenido algo ocupado y no he encontrado mejor momento que este para llamarte. —cerré mis ojos en modo de cansancio, mi poco sentido de felicidad se había desvanecido.

—Descuida, dime ¿Qué tal Londres? —trate de animarme, después de todo Sami, era mi amigo y aunque anhelaba que mi hermano estuviera aquí, no podía más que sentirme con alegría al saber que su vida había cambiado para bien.

—Demasiado elegante para mi gusto —rio— pero espero pronto terminar mis estudios y visitar a mi hermano —hizo una pausa— ¿Cómo estás?

El mes había pasado, la soledad de mi habitación era la única que me preguntaba indirectamente ¿Cómo estaba?, pues, ella misma era la respuesta. No es lo mismo preguntarte a ti mismo tu estado de ánimo, porque siempre trataba de responder positivamente en cuanto podía recordar que los días marcados en el calendario ya no eran, por la aproximación de un aniversario con Katia o una cita especial, esos días marcados se transformaron en uno más sin ella.

|| Cartas a Moxley || [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora