8. Respiro

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Narra Inuyasha:

Abrí la puerta del cuarto de Kagome con cuidado de no cruzarme a Sesshômaru en el pasillo, ya que si mi querido hermano me veía saliendo del cuarto de su novia mientras él se duchaba, tendría que darle muchas explicaciones, y realmente no tengo demasiadas ganas de dárselas, apenas empieza lo divertido para mí y no tengo intenciones de que se termine tan pronto. Al menos por el momento, me propuse hacerle la vida imposible a Kagome hasta el día que cumpla la mayoría de edad, luego de eso ya me quedaré tranquilo sabiendo que he podido producir la redención de su pecado.
Había sido muy interesante tomarla por sorpresa y engañarla para que cayera en mi trampa, pero lo que más me dejó sorprendido a mí fue el hecho de que resultara tan sumisa a mi extorsión, que no intentara doblegarse ni nada por el estilo. Me llama la atención que una chica como Kagome se deje manipular de esa manera por un tipo como yo... Pero ahora que lo pienso, ella llegó a esta casa por los sucesivos y misteriosos ataques anónimos que recibía, nunca realizó una denuncia de ningún tipo salvo cuando incendiaron su casa y aún así la denuncia no fue destinada a nadie. ¿Sería posible que otro sujeto estuviese amenazando a Kagome de la misma manera en que yo lo hacía y ella lo mantuviera en secreto...? Me vale una mierda, los secretitos no serán válidos entre nosotros mientras yo viva en esta casa y se lo haré saber cuánto antes. Haré que le quede claro que es mi presa, y como buen macho alfa no me gusta nada que otros espécimenes anden rondando por mi territorio. Haré que lo entienda, ella debe comprender que la única persona que puede hacerla enormemente infeliz no es otro sino yo. Así que, si resultara positivo el hecho de poseer un rival en este ámbito, me encargaré de que él sepa que, por unos meses, Kagome me pertenece y que no voy a tolerar que nadie toque lo que es mío momentáneamente. Luego pueden llevársela, puede desaparecer y amanecer flotando en algún río que no me importará. Sólo necesito unos meses. Unos meses.

-Miroku, hace poco conocí a una chica que te puede llegar a interesar -le dije a mi amigo mientras él me pasaba una lata de cerveza.
Él agrandó sus ojos azules y luego sonrió de manera picaresca.
-Eres un buen amigo, siempre pensando en el pobre de mí, ¿eh? -comentó riendo.
-No me halagues tanto que voy a terminar creyéndomelo.
-Tú y tu humildad.
Sonreí y me distraje mirando la televisión, aunque en realidad estaba imaginando diferentes situaciones con las que, al llegar a casa, podría encontrarme. Podía llegar y Sesshômaru estar esperándome con algún tipo de arma para matarme por haber tocado a su novia, o bien estar sentado con los dedos entrelazados con su fría mirada inexpresiva... Y Kagome llorando a su lado, como si fuese la víctima en todo esto, maldita perra...
La voz de Miroku me llega desde lejos, dejo mis pensamientos a un lado y giro mi rostro hacia mi amigo.
- ¿Inuyasha? ¡Hey! Estabas como en otra galaxia, hermano -reía.
-Ah, lo siento, creo que sí me distraje -reconocí -, ¿qué decías?
Él me miraba de manera sospechosa, con los ojos entrecerrados, las cejas levantadas y los brazos cruzados a la altura del pecho.
-Suéltalo -dijo.
- ¿El qué...?
-Lo que sea que te esté pasando.
- ¿De qué hablas, Miroku? No mires tanta pornografía, te hace delirar -bromeé. Si podía evadir el tema, lo haría.
-Mmmm, sabes que te conozco, Inuyasha, no trates de engañarme -touché.
Lancé una sonrisita al aire y negué con la cabeza.
-Ok, te lo diré, pero es un secreto.
- ¿Qué tan secreto?
-Tan secreto como que aprobé el semestre por pasar un rato ardiente con la profe.
-Ohh... Comprendo.
-Bien... Se trata de Kagome -dije tratando de sonar misterioso.
- ¿Kagome? ¿Qué Kagome?
-Kagome es la novia de mi hermano, la chica que está viviendo en casa ahora -expliqué.
-Ooooh, esa Kagome, sí, continúa.
-Bueno, he comenzado a coquetear con ella. Parece que le gusto.
- ¿En serio? Pero es tu cuñada, hermano.
-Lo sé. Y eso es lo que lo hace interesante -sonreí -. Ya sabes, esa adrenalina...
Miroku rió. Sé que no puedo engañar a mi amigo, así que una verdad a medias está bien para él.
-Eres un maldito, pero si te gusta, adelante.
¿Gustar? Se me revuelve el estómago de sólo pensarlo. Ni siquiera puedo imaginarlo... Sólo me enamoré una vez, y era de una chica muy diferente a Kagome, una chica que realmente merecía que me gustara. Kagome es una sucia perra y, tal como le anuncié a Naraku, lo único que sentiré por ella será asco y repulsión, nada más que eso.

Sensual ParanoiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora