El silencio de la habitación fue devorado por el sonido húmedo y desesperado de sus labios encontrándose. Jin besó a Jungkook con una ferocidad que rozaba la locura, una posesividad nacida del terror más profundo. Sus manos temblorosas se enredaron en el cabello oscuro del alfa, aferrándose a él como un náufrago a su única tabla de salvación en medio de un océano embravecido. Jungkook respondió con igual intensidad; sus brazos rodearon la frágil cintura del omega, pegándolo a su pecho de tal forma que parecía querer fundir sus cuerpos en uno solo. Podía sentir el corazón de Jin latiendo desbocado, como el de un ave aterrada.
Cuando al fin se separaron, jadeando, buscando el oxígeno que se habían robado mutuamente, Jin escondió su rostro en el hueco del cuello de Jungkook. Sus lágrimas mojaban la piel del alfa, dejando un rastro caliente y doloroso.
—No me iré —susurró Jungkook. Su voz era un trueno suave, profundo, cargado de una devoción absoluta. Acarició la espalda de Jin, sintiendo cómo los temblores sacudían el cuerpo del mayor—. Siento tu miedo en el aire, mi amor... pero te juro que no me iré.
Jin alzó la mirada. Sus ojos, enrojecidos e inundados de lágrimas, reflejaban un abismo de inseguridades.
—Prométemelo... —suplicó con la voz rota, sus dedos apretando la camisa de Jungkook hasta que sus nudillos se pusieron blancos—. Prométeme por tu vida que no me dejarás caer. Que no me abandonarás en la oscuridad otra vez.
—Te lo prometo con cada gota de mi sangre —sentenció Jungkook, tomando el rostro de Jin entre sus manos grandes y cálidas, obligándolo a mirarlo—. Jamás te dejaré. Eres mi principio y mi final.
Pero el consuelo no lograba desterrar los demonios de Jin. El estigma de su propio cuerpo lo perseguía. Trago saliva, sintiendo que las palabras le rasgaban la garganta.
—Jungkook... tú sabes la verdad. Sabes mi mayor vergüenza —murmuró Jin, bajando la mirada, incapaz de sostener la intensidad de esos ojos oscuros—. Jamás podré darte un hijo. Mi vientre está marchito. Soy un omega defectuoso...
Jungkook frunció el ceño, no con molestia, sino con un dolor empático que le partía el alma. Levantó el mentón de Jin con delicadeza, acercando sus frentes hasta que sus respiraciones se mezclaron.
—Yo te amo por ti, Seokjin. Te amo por tu alma, por tu luz, por la forma en que sonríes y por cómo me haces sentir vivo. No te amo por la idea anticuada de que tu cuerpo sea una simple vasija para darme herederos —sus palabras eran firmes, inquebrantables—. Eres mi mundo entero. No necesito nada más que a ti.
—Pero... tengo miedo de que el tiempo pase y te arrepientas... —sollozó Jin—. Que un día me mires y veas todo lo que no puedo darte. Que me mires como... como él lo hizo.
—Yo... —Jungkook abrió la boca, dispuesto a jurarle por Dios que eso jamás pasaría.
¡CRACK!
La frase murió en sus labios cuando la pesada puerta de roble de la habitación estalló hacia adentro, cediendo ante una patada brutal. La madera se astilló con estruendo, y la burbuja de intimidad se rompió en mil pedazos.
—¡Aléjate de mi hijo ahora mismo, escoria! —El grito estridente de la madre de Jungkook cortó el aire como un látigo. Su rostro estaba desfigurado por el asco y la furia.
Detrás de ella, con la postura rígida y la mirada cargada de autoridad letal, entró el padre del alfa.
—Jungkook. Ven aquí. Ahora —ordenó su padre, usando su voz de mando, esperando sumisión absoluta.
Pero Jungkook no retrocedió. En un movimiento fluido y protector, empujó a Jin detrás de su espalda, ocultándolo de la mirada venenosa de sus padres. Su aura se expandió, pesada y amenazante en defensa de su omega.
—Mamá, papá... los amo. Son mi sangre y vaya que los respeto. Pero lo que siento por Jin es algo que trasciende la razón, algo que ustedes no logran entender —la voz de Jungkook era de acero, sus ojos brillaban con una determinación feroz—. Mi vida, cada respiro que tomo, depende de este hombre. ¿Lo entienden, mamá? Lo amo. Papá, yo moriría sin él. Si él no está, yo dejo de existir.
ESTÁS LEYENDO
OPORTUNIDAD
Fiksi PenggemarPareja principal: kookjin Jungkook. Alfa Jin. Omega Namjoon. Alfa Jungkook ha estado enamorado de Jin desde que tenia 13 años... pero al declararse Jin lo rechazó rotundamente pues para el Jungkook era un niño de 13 mientras él tenía 23... Pero q...
