Tres años después (2014)
Intento no chocar con nadie mientras me muevo rápidamente por el pasillo.
—No me puede estar pasando esto a mí —chillo viendo la hora.
No puede ser posible que la primera vez que voy a ser entrevistada para una pasantía tenga que llegar tarde. Intenté ser puntual, lo juro. Incluso coloqué más de diez alarmas para despertar y aun así no logré levantarme.
Sabía que debía negarme a la invitación de la fiesta. Todos estos chicos están locos. Tuve suerte de no haber sido víctima del vómito de un ebrio que tenía más alcohol en las venas que sangre.
Debo quitarme esta mala costumbre.
A este paso terminaré en algún callejón tirada como basura que nadie voltea a ver.
Pero tampoco puedo evitarlo cuando, por primera vez en mi vida, me siento tranquila, como si por fin pudiera volver a respirar con tranquilidad. Sin tener que preocuparme y obsesionarme con cierto nombre que jamás diré.
Si me lo preguntas, estoy muy orgullosa de mí.
Estoy bien ahora.
Nada que ver con la chica asustada que llegó a un nuevo lugar donde no entendía el idioma y se la pasaba llorando la mayor parte del tiempo, recordando aquello que perdió para siempre. Cada vez que el sol se ocultaba, me dejaba caer desplomada en mi cama, durmiéndome de golpe o sintiendo aquel peso pesado en los hombros.
Evité como la peste tener tiempo para ponerme a pensar en otra cosa que no fueran mis estudios, mi trabajo de medio tiempo y las llamadas constantes de mis amigos.
Agradezco mucho que me hayan comprendido cuando les dije que no podía seguir en ese ambiente tóxico donde comenzaba a desmoronarme.
Marcos me hizo una llamada de más de tres horas apenas llegué aquí, preguntándome si había chicas sexys o si necesitaba algo. Sonreí y contesté todo.
Y siempre vienen a verme cada vez que tienen tiempo libre. Algo por lo que me he molestado muchísimas veces, regañándolos por malgastar dinero y sobrecargar sus cuerpos. Todos sonreían felices mientras me abrazaban como si temieran que me desvaneciera.
Eso provocaba que mi corazón se rompiera. Quería estar con ellos, pero no podía; me encontraba indignada con cualquier cosa que me hiciera volver ahí.
Ellos dejaron de insistir y de hablarme de cosas relacionadas con “personas” que no quería saber.
Qué mala amiga me estoy convirtiendo —pienso.
Me apresuro a componerme la ropa y el pelo para parecer decente antes de entrar en el despacho.
—Buenos días. Es un placer infinito estar aquí con ustedes —digo al entrar.
Rezo en mis adentros para que pueda conseguirla.
Necesito esto.
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Hago clic en el teléfono contestando la llamada de mi amigo.
Su tono cálido me recibe como una manta.
—¿Cómo te ha ido? ¿Has quedado? —suelta sin dejarme saludar.
Dejo que pase el silencio.
—Yo… —hablo desanimada.
—¿No entraste? —pregunta—. Olvídalo, esas mierdas se lo pierden. Cómo dejar ir a una tremenda mujer capaz.
Me río.
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Winter Breath (Borrador)
RomanceMichelle tras sufrir una humillacion se encuentra con un chico, cuyos ojos pueden hacerte sentir atraida como un iman, pero jamas sabras que esconden detras de esos hermosos ojos Perversion, romance, dolor, furia, bipolaridad, jamas lo sabras, hasta...
