CAPÍTULO 15

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El recuerdo de mis momentos en esta habitación riendo, viendo películas y sonriendo como una boba viene a mí de golpe. Esas noches en las que todo parecía sencillo, en las que me sentía segura entre estas cuatro paredes. Ahora todo eso se siente lejano, casi ridículo.

No puedo procesar nada. Él me roba la atención por completo.

Su cuerpo más sombrío de lo normal me envuelve como una manta ardiente de la que solo quiero huir. El calor que desprende es casi insoportable, me quema la piel incluso sin tocarme. Siento su presencia en cada centímetro de aire que nos separa, pesado, denso, cargado de algo que no sé si es rabia o deseo.

Me fuerzo a alzar la cabeza y verlo a los ojos. ¿Por qué son tan tenebrosos? Donde antes había un vacío interminable, ahora hay un fuego abrasador que quema todo. Mi alma incluso. Es como si quisiera consumirme viva, como si estuviera a punto de perder el control en cualquier momento.

Es un desastre que no tardará en explotar.

—Hablando muy en serio. ¿Qué tienes con meterme a lugares oscuros y solitarios? —pregunto. No creo en la tontería de la coincidencia.

—Mía —decreta de golpe.

—¿Disculpa…?

—Esa es la única forma de tenerte solo para mí —cada palabra es un paso que avanza hacia mí, enjaulándome como siempre hace.

No esperaba que respondiera. Quería que lo evitara, como siempre hace.

¿Por qué ahora me hace tener que lidiar con otra situación?

Me pego a la madera, intentando no tocarlo. Quiero bajar la cabeza.

Duele tener que ver siempre arriba —suelto mi peor excusa para no verlo.

¿Dolor por ver arriba? ¿En serio? —se burla la segunda voz dentro de mí.

Lánzate. Sabes muy bien que quieres —me insta la tercera.

—Estoy aquí —me sujeta la barbilla sacándome de mis pensamientos.

—¿Qué?

—No me ignores —contesta.

—No te he ignorado.

—Lo acabas de hacer hace unos instantes.

—¿C-cómo…?

—No puedes distraerte en tus pensamientos sin mi permiso.

—¿Perdón?

—Me he perdido el papel que dice que no puedo hacerlo sin tu permiso —respondo indignada.

—Pues grábate este momento en tu cabeza —desliza sus dedos por mi cuello hasta engancharlos en mis mechones, jalando.

—¿Qué hacías ahí? —pregunto.

—¿Huyes de mí? —esquiva mi pregunta. Demasiado sospechoso…

—¿Por qué lo haría?

—¿Por qué huiste de mí apenas me viste?

—¿Qué? ¿Huir de él?

—No huía de ti —me defiendo.

—¿Entonces?

—Entonces… —dejo escapar una leve sonrisa—. Tienes serios problemas egocéntricos. Mi vida no gira en torno a ti —paro de sonreír en cuanto su mano me aprieta la garganta.

—Engáñate, ma petite étoile —susurra con una voz que me atormenta—. ¿Escapaste para follar con ese maldito idiota? —su mano se cierra más, mi vista borrosa por la presión.

Winter Breath (Borrador)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora