¿Morí? —pregunto cuando una cegadora luz blanca choca contra mis ojos.
¿Así se siente morir? ¿Es tan solitario?
—¡Doctora! —grita alguien y siento que mi cabeza duele.
¿Doctora?
En segundos alguien viene y me revisa.
«Así que estoy viva…»
—No se preocupen, está estable —les dice—. Solo deben esperar a que termine su suero y podrá irse —se despide antes de irse.
¿Por qué están ellos aquí?
—¡Te dije que no debías sobrepasar tus límites! —intenta regañarme, pero se le escapan lágrimas.
Me siento horrible.
¿Cómo pude hacerles esto?
—Estoy bien, Dian —agarro su mano.
—Eres una mentirosa —se queja—. Si lo estuvieras, no deberías haberte desmayado.
Parpadeo.
Es cierto. Yo estaba en la ducha.
—¿Cómo es que yo…?
—Te desmayaste por colapso mental y físico —habla—. Una chica pelinegra fue la que te trajo aquí.
¿Della?
—Debo haber trabajado de más —río, aunque no parece hacerle tanta gracia a ellos.
—No te rías —me objeta la otra rubia con tristeza—. Estaba preocupada, tonta —me abraza llorando.
Acaricio su melena intentando tranquilizarla.
—Estoy bien —vuelvo a decir cuando se aparta—. Todos escucharon a la doctora, solo necesito terminar el suero y me podré ir.
Tratan de calmarse y quiero sonreír.
Tal parece que debo tener más cuidado.
—¡Has despertado! —grita abalanzándose a mí.
—¿Cómo me atrevería a dejar solo a su majestad? —me burlo.
—¡Exacto! —me quedo quieta cuando me aprieta más—. Solo puedes irte si yo lo deseo.
—Bien. Bien —le doy palmadas en la espalda—. Pero me estás ahogando —digo y solo en ese momento se da cuenta y me suelta.
Se para recomponiéndose. Arreglando su ropa.
—¿Cuánto tiempo llevo…? —me giro al rubio.
—Dos días.
¡¿Dos?! —me asusto.
—¿Y la chica pelinegra? —pregunto sin verla en ningún lado.
—¿Te refieres a la pelinegra sexy? —enarca una ceja divertido.
Asiento.
—Quiero agradecerle.
—Dijo que tenía trabajo y se fue —me responde Diana.
¿Ella tenía trabajo? —me pregunto asustada—. Qué horrible soy. Ella sabe demasiado de mí y yo no sé nada. Nada.
Yo, Michelle Locxy —me proclamo—. Prometo firmemente bombardearla de preguntas para conocerla cuando la vea. De no hacerlo, que me caiga un rayo.
—Supongo que sí…
—¿Necesitas algo?
—¿Estás loco? —le interroga al rubio cruzándose de brazos—. ¿No puedes ver que necesita alimento y reposo?
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Winter Breath (Borrador)
RomansaMichelle tras sufrir una humillacion se encuentra con un chico, cuyos ojos pueden hacerte sentir atraida como un iman, pero jamas sabras que esconden detras de esos hermosos ojos Perversion, romance, dolor, furia, bipolaridad, jamas lo sabras, hasta...
