El campamento fue una locura.
Después de lo que pasó en el bosque no lo volví a ver. Cada instante buscaba con la mirada entre la gente, entre los árboles, entre las sombras, intentando encontrarlo. Nada. Jamás apareció.
Me dejó sintiéndome enferma.
¿Qué comportamiento es el que tengo?
No solo eso. Me dejó sola con las preguntas de mis amigos.
¿Dónde estabas? ¿Por qué no participaste en el último juego? ¿Por qué estás agitada? ¿Por qué tienes la cara tan roja?
Mentí y mentí como la mentirosa que me he vuelto. Mentiras rápidas, fáciles, que salían sin pensar. Cómo podría decirles la verdad.
No pude ir porque mi novio falso se volvió loco, me acorraló, me besó, me jaló del cabello. Lo sé, una completa locura. ¿Y saben qué? Me aterra, porque a pesar del miedo me excité, me gustó, quería que él fuera más lejos.
Sí, por supuesto que iba a mentirles.
Me podía imaginar sus caras si supieran lo que en realidad pasó. Los ojos abiertos de par en par, la preocupación, el juicio, el silencio incómodo después. No. No puedo permitir que alguien más me vuelva a ver con esos ojos. No cuando me ha costado tanto salir de eso.
Para mi mala suerte o buena, depende de cómo la vea, no he tenido que lidiar con Felix. Desapareció. Simplemente se esfumó. No he tenido que forzarme a tener una conversación normal, como si nunca hubiera ocurrido nada. No he tenido que fingir sonrisas ni esquivar sus miradas frías.
¿Entonces por qué me siento extraña?
Fue y es solo frustración sexual. Nada más.
—Linda muñequita… —cierro la puerta del casillero de golpe, esperando encontrar a los amigos de Miguel en busca de molestar mi existencia otra vez.
Abro los ojos de par en par. La mirada coqueta de mi amigo me recibe de frente.
—¿Qué sucede? —pregunto, volteando a los lados en busca de los demás.
—¿Necesito tener un problema para ver a mi amiga? —mira por encima de mí antes de murmurar bajito—. ¿Quieres drogas?
La pregunta me sorprende. Lo escudriño con la mirada de arriba abajo.
Sé que bebe demasiado algunas veces para distraerse, pero nunca se me pasó por la cabeza que se drogara.
Agarro su cara con las manos, acercando su rostro al mío. Dirijo mi mirada a sus ojos, buscando cualquier signo, cualquier rastro rojo o pupilas dilatadas.
Me agarra de las muñecas y comienza a reírse.
—¡Debes ver tu cara! —ríe, echando la cabeza hacia atrás—. Era broma.
A pesar de la molestia, suelto un suspiro de alivio.
—No me hace gracia, Marcos —hablo, cruzándome de brazos.
—No te enojes —contesta, dejando de reír—. Era una broma, para que te relajaras.
—No creo que eso me haya ayudado a relajarme —doy pequeños golpecitos con la punta del pie, demostrándole que estoy enojada.
Lo nota al instante.
Coloca sus manos en mis hombros, meciéndome levemente.
—No te enojes… —susurra con voz de cachorro—. Anda, no te molestes conmigo. No quiero que lo estés conmigo.
Ruedo los ojos, sabiendo mi respuesta antes de hablar.
—No más bromas de ese tipo, Marc —ordeno, a lo que sonríe.
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Winter Breath (Borrador)
RomanceMichelle tras sufrir una humillacion se encuentra con un chico, cuyos ojos pueden hacerte sentir atraida como un iman, pero jamas sabras que esconden detras de esos hermosos ojos Perversion, romance, dolor, furia, bipolaridad, jamas lo sabras, hasta...
